PEDRO DE SILVA
Psicólogos, filósofos y escritores se ocupan poco de la carretera y del fútbol, los dos grandes fenómenos de masas de este tiempo. Tal vez respondan a los dos grandes mitos de escape, que desde el principio de la literatura (o sea, del libreto social) son la guerra y el viaje. Aunque pudiera pensarse que no hay ningún parecido entre la aventura de un viajero en autopista y la del navegante Ulises, en la mítica y la mística del viaje el riesgo es un ingrediente imprescindible, como en toda aventura. Desde que inicia el camino, el viajero cambia de estado, y asume una cierta actitud de aventurero. Cabría incluso alentar la terrible sospecha de que si no existiera un riesgo estadístico mucha gente no saldría de viaje. Imaginar estas posibles patologías pone los pelos de punta, pero desde la simplicidad no se pueden entender las causas de la sangría, para cortarla.