PEDRO DE SILVA
Las series de éxito son siempre un delator espejo de la conciencia colectiva profunda. El secreto de «Mujeres desesperadas» está, sin duda, en la mezcla de crueldad extrema y ambiente cotidiano, pero hay algo más, relacionado con el actual estadio de la guerra de sexos. Los varones son escarnecidos, por demasiado débiles y sumisos o por demasiado malvados. Los machistas son pocos, y los pocos pagan. Las mujeres mandan. Pero, bajo esa apariencia, que tranquiliza a las espectadoras, se dibuja un perfil de la mujer que responde a los viejos tópicos de histeria e inestabilidad, patente en el propio título. Esto reconforta a los escarnecidos varones. Los niños y los adolescentes también se ven gratificados, por su maldad, tan prometedora de éxito en la jungla que los aguarda. La voz en «off» del relator salva la moral, cuando el clima se vuelve insoportable. Todos quedan contentos.