Oviedo, Idoya RONZÓN
Asturias registra -en demarcación de la Guardia Civil- apenas diez delitos diarios, mientras que la media nacional alcanza casi los 900. Así lo expuso ayer el jefe de la Guardia Civil en Asturias, el coronel Alfonso Santos Ferreiro, que aseguró que el Principado «goza de una seguridad envidiable». El coronel presidió, junto con el delegado del Gobierno, Antonio Trevín, la celebración del día de la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil, que ayer congregó en el cuartel del Rubín, en Oviedo, a autoridades civiles, militares y religiosas. El porcentaje de esclarecimiento de delitos supera en Asturias el 60 por ciento, es decir, de cada diez casos que se presentan en la región, la Guardia Civil resuelve con éxito más de seis. A escala nacional, este porcentaje se acerca al cuarenta por ciento. Los datos, según el coronel Santos, son «halagüeños». «No obstante», prosiguió, «la seguridad ciudadana no sólo se contabiliza y mide con cifras, sino que es un sentimiento de temor originado por la existencia de hechos delictivos que perturban el sosiego diario de nuestras vidas. Trabajamos por evitar que esas sensaciones se produzcan y para ello dedicamos todo nuestro esfuerzo, con más de 150.000 horas de servicio al mes, una media mensual de un millón de kilómetros recorridos».
Durante el acto -que finalizó con un homenaje a los guardias fallecidos y un desfile-, se entregaron condecoraciones a ocho miembros de la guardia civil y a otros cuatro que durante 2007 cumplieron la edad reglamentaria de paso a la situación de reserva. Además, otras dos condecoraciones -la cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil con distintivo blanco- recayeron este año en dos personas ajenas al cuerpo: el presidente de la Fundación Príncipe de Asturias, Graciano García -la entrega coincidió con el día de su cumpleaños-, y a Luis Rodríguez, por el valor demostrado al participar en un servicio humanitario de extraordinaria peligrosidad.
Tras los actos oficiales, se ofreció un vino español, organizado en una enorme carpa colocada en el cuartel. Lejos ya de la formalidad y el protocolo, el jefe de la Comandancia de Oviedo, el teniente coronel José Hermida Blanco, en medio de las críticas a la Corona lanzadas en las últimas semanas, logró -a gritos, literalmente- que los presentes guardaran silencio. A continuación, alzó su copa en alto e hizo un brindis espontáneo: «¡Por el Rey!», gritó. Los demás le siguieron a coro.