Lillo, de estratega del balón a mago de la palabra

09.04.2008 | 02:00
Por la derecha, Emilio Amavisca, Juanma Lillo, López Ufarte e Iván Iglesias, ayer, en el Auditorio.
Por la derecha, Emilio Amavisca, Juanma Lillo, López Ufarte e Iván Iglesias, ayer, en el Auditorio.

Juanma Lillo (Tolosa, Guipúzcoa, 2 de noviembre de 1965) demostró ayer en el auditorio de Oviedo por qué muchos le consideran «el vasco más argentino». El actual entrenador de la Real Sociedad, y en tiempos del Real Oviedo, trató de inculcar a los asistentes al XII Congreso nacional de hostelería la importancia del liderazgo y el trabajo en equipo dentro de cualquier colectivo o sector. El técnico echó mano de su mejor repertorio de frases para introducir la mesa redonda «Problemática de los recursos humanos en la hostelería. Hacia un futuro mejor». Juanma Lillo, escoltado por los ex futbolistas Iván Iglesias (Sporting, Oviedo y Barcelona), López Ufarte (Real Sociedad y Atlético de Madrid) y Emilio Amavisca (Real Madrid y Deportivo de La Coruña), se enfrascó en explicar lo que para él es compromiso. «Lo que me legitima para hablar de compromiso es que me han salido cosas mal», apuntaba el técnico. Para Lillo la mejor experiencia «es acumular preguntas y no respuestas», y lo que pone a prueba la valía de un grupo de trabajo «es el paso del tiempo. Para los tramos cortos vale cualquiera».
Para el entrenador vasco el éxito de cualquier proyecto pasa por asumir las capacidades y limitaciones de cada uno. «Soy un frustrado y no pasa nada, se puede seguir viviendo. Hubiera cambiado todos los partidos como entrenador por haber jugado un solo minuto como futbolista», afirmó. Lillo considera que el fútbol encierra una gran filosofía vital. El autor de la frase «para jugar en zona hay que vivir en zona», que se traduce en «el reparto de esfuerzos y de espacios para que haya reparto de beneficios», aseveraba ayer que es importante tener conciencia de pertenencia al grupo».
Pero el grupo no lo significa todo, ya que «dentro de un grupo la responsabilidad se difumina, pasa a un estado gaseoso. O se está con él, o se está en contra. En esto no hay asepsia». La identificación con cualquier proyecto le lleva a advertir: «La obligación y el compromiso afecta también a la dirección. Si el primer gesto de compromiso viene de arriba, mucho mejor».

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine