La consulta de Ibarretxe, entre el brindis al sol y el desafío permanente

Juristas, sociólogos y economistas discrepan sobre las consecuencias del referéndum soberanista propuesto por el presidente del Gobierno vasco
Los consultados consideran que las preguntas que plantea el Lendakari son deliberadamente confusas para obtener el apoyo de los radicales

 
La consulta de Ibarretxe, entre el brindis al sol y el desafío permanente
La consulta de Ibarretxe, entre el brindis al sol y el desafío permanente  
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Oviedo, L. Á. VEGA

Un brindis al sol sin ninguna posibilidad de prosperar, pero indicativo del progresivo aumento de las tensiones secesionistas que esperan al país en el futuro. El referéndum propuesto por el presidente vasco, Juan José Ibarretxe, merece los más gruesos calificativos por parte de los expertos asturianos consultados, que se dividen entre los que simplemente lo consideran un intento de atraer el voto más radical de cara a las próximas autonómicas y quienes ven en el envite un síntoma de la debilidad del sistema.


El jurista Ramón Punset es de los que niega cualquier seriedad al asunto. «Se trata de un planteamiento electoral que busca, visto el desgaste de los nacionalistas, presentar a los vascos como unas víctimas a las que se les impide decidir», indicó. El jurista añadió que «es un sucedáneo plebiscitario sin posibilidad de celebrarse».


Lo que vendrá parece claro. «Una vez que se apruebe la ley del referéndum, el Gobierno recurrirá ante el Constitucional, con el efecto de suspender la consulta», añadió. Si aún así Ibarretxe -«una persona desleal con el sistema»- sigue en sus trece, incurriría en desobediencia. Para Punset se hace necesaria «una respuesta serena, proporcionada y rápida del Estado», ya que «cometer errores sería echar más leña a la maquinaria secesionista».


El politólogo Francisco José Llera, director del Euskobarómetro, opinó que el referéndum es en realidad «un plebiscito inconstitucional y políticamente confuso». Fue más allá y añadió que, con sus preguntas, «Ibarretxe parece más el portavoz de ETA que de un Gobierno». La consulta es la «consecuencia de la estrategia de Lizarra que pretende escenificar el choque de dos legitimidades, la nacionalista y la española, que es lo que pretenden todos los etarras y una parte muy pequeña del nacionalismo».


En cuanto al «embrollo» de las preguntas, «son un claro ejemplo de manipulación, al mezclar la violencia con la normalización, son un cúmulo de simplezas plebiscitarias que se carga la democracia representativa».


El sociólogo Óscar Rodríguez Buznego sostuvo que «lo más preocupante de este asunto es que hay partidos nacionalistas que han ido dando el paso desde el derecho de autonomía al derecho a la autodeterminación, lo que pone en cuestión al Estado y obliga al PSOE y al PP a sentarse a hablar».


La doble pregunta de Ibarretxe sólo puede generar «confusión e interpretaciones contradictorias». Por un lado, dijo, «el PNV llama a una nueva tregua y un reinicio de la negociación con ETA». Por otro, «propone juntar a todos los partidos, incluso los ilegales». Con el referéndum, «Ibarretxe se ha colocado más allá de raya, en un posición antisistema. La consulta no se celebrará, pero no va a acabar ahí. Esta tendencia se va a incrementar», sentenció.


El economista Juan Velarde fue el que consideró más peligrosa la situación. «Este tipo de desafíos ya se han producido en otras épocas, como en la República», indicó. Velarde aseguró que «todo se ha acelerado por una serie de disparates, como el Estatuto catalán, un error mayúsculo, y ahora se están planteando problemas graves en el País Vasco, Canarias y Galicia». Confió no obstante en los mecanismos de intervención del Estado, aunque también indicó que, «cuando un Gobierno depende de determinadas fuerzas sólo se puede esperar blandura».


El jurista Francisco Sosa Wagner advirtió de que «el referéndum es un disparo en la línea de flotación del Estado, al que hay que añadir el Estatut, con seis recursos en contra en el Constitucional». Sosa, muy crítico con la deriva confederal del Estado, opinó de las preguntas: «Quien las entienda que las conteste, son un disparate». Se hace necesario, por tanto, «reflexionar sobre una reforma que ponga tope a las competencias de las autonomías». Sosa Wagner pidió al Gobierno que haga al Consejo de Estado que le aconsejaba esta reforma.


Más información en la página 41

«Es un claro ejemplo de manipulación, al mezclar violencia con la normalización»


<Francisco José Llera
>

Politólogo

«No se celebrará, pero no va a acabar ahí; esta tendencia se va a incrementar»


<Óscar Rodríguez Buznego
>

Sociólogo

«Es un sucedáneo plebiscitario sin posibilidad alguna de que se celebre»


<Ramón Punset
>

Jurista

«La única salida seria es aplicar la Constitución a rajatabla»


<Juan Velarde
>

Economista

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