Los osos ibéricos pierden diversidad genética desde hace unos 10.000 años

Un estudio de la revista «Proceedings» señala que el aislamiento respecto a las poblaciones europeas es reciente

 
Portada de la revista «Proceedings» con la imagen de una de las osas del cercado de los valles del Trubia tomada por José María Fernández.
Portada de la revista «Proceedings» con la imagen de una de las osas del cercado de los valles del Trubia tomada por José María Fernández. 

Oviedo, L. M. ARCE

«La diversidad genética de la población española de oso pardo ha decrecido de forma continua desde el Pleistoceno (es decir, en los últimos 10.000 años). Este patrón no se observa con la misma amplitud en la población europea, lo que sugiere que esa pérdida de diversidad genética es específica de la población ibérica». Es una de las conclusiones más llamativas a las que llega un estudio publicado este mes en la prestigiosa revista estadounidense «Proceedings of the National Academy of Sciences» (PNAS) por once científicos de universidades y centros de investigación de España, Gran Bretaña, Francia, Alemania y Suecia, a partir de análisis de ADN mitocondriales de ejemplares actuales y antiguos. Los autores del trabajo efectúan una estima de la amplitud de los cambios en la diversidad genética de los osos de la Península a lo largo del tiempo, desde el Pleistoceno hasta la actualidad, utilizando secuencias de DNA de 24 osos modernos y 13 antiguos, en combinación con secuencias publicadas de siete osos ibéricos antiguos y uno moderno. Para ver si los cambios de diversidad muestran un desarrollo paralelo en el resto de Europa, se hicieron análisis en las poblaciones no ibéricas, con resultados negativos.


Por otra parte, el estudio establece que los osos ibéricos, reducidos hoy a los que sobreviven en la cordillera Cantábrica -la población pirenaica se sostiene únicamente con ejemplares importados-, no constituyen un linaje tan diferenciado de las poblaciones europeas como se creía. De hecho, «habrían estado bajo un constante flujo de influencias externas y habrían estado aisladas sólo durante un reciente período de su historia».


El biólogo y paleontólogo Juan Luis Arsuaga, codirector del yacimiento de Atapuerca, es uno de los autores de este trabajo; precisamente, un oso descubierto en la excavación burgalesa y datado en la última gran glaciación (hace 18.000-23.000 años) proporciona un testimonio clave de la tesis que sostiene este grupo de investigadores: este ejemplar está más relacionado genéticamente con los osos de Italia y los Balcanes que con los demás osos ibéricos estudiados. «Más aún, en Mount Ventoux -sur de Francia- fueron hallados tres grupos mitocondriales de entre 1.570 y 6.525 años de antigüedad, uno de ellos perteneciente al grupo ibérico, otro al italiano-balcánico y el tercero no asociado con ninguno de los tres principales refugios glaciales».


Los resultados del trabajo demuestran que no hubo discontinuidad filogenética entre los osos ibéricos y los europeos antes de la última gran glaciación y sugieren que el flujo genético podría haber sido continuo desde el Pleistoceno hasta el Holoceno.


Precisamente, en la transición de uno a otro período, hace unos 10.000 años, se habría producido un «cuello de botella» demográfico, con una reducción de la población de entre un 54 y un 85 por ciento después de la última gran glaciación, al que habría sucedido otro en tiempos recientes, con una pérdida de entre un 20 y un 80 por ciento de la población, variando la estimación según la metodología empleada.

Servicios

Farmacias de Guardia Asturias

Farmacias de Guardia en Asturias

Consulta las farmacias de guardia hoy en tu localidad

Enlaces recomendados: Premios Cine