PEDRO DE SILVA
Acabara triunfando el estilo zen de Rajoy, ese modo de ser sin estar, de confiar, sobre todo, en el paso de tiempo, esperando a la puerta de casa hasta ver pasar el cadáver del enemigo? Las encuestas por ahora están de parte del estilo Rajoy, que, en todo caso, relaja tensiones y le quita dramatismo a la vida. A lo mejor el avance de Rajoy en las encuestas expresa la gratitud del elector hacia quien no hace política a base de llevar al personal al borde del ataque de nervios. ¿Bastará con eso para ganar? Es lo que está por ver. Aún no sabemos si el estilo Rajoy responde a templanza o a indolencia, a prudencia o a vagancia, a fortaleza o a pereza. Quizás a un poco de todo: se levanta uno por la mañana, lee la prensa, se lleva las manos a la cabeza con la última trastada de los propios o el último desmán de los ajenos, dice «si me llaman, que estoy reunido», y vuelve a la cama, a meditar.