Oviedo, Marcos PALICIO
Hay muchas camas para tan poca gente. Directores de hoteles asturianos no se ponen de acuerdo para calificar su oferta de excesiva, pero convienen en que la crisis ha puesto al descubierto el efecto del fuerte incremento de plazas en los últimos años. La descompensación con respecto a la demanda se nota ahora, afirman, a causa de los descensos en cadena de la clientela y de la rentabilidad, aunque al lado de los calificativos categóricos para un crecimiento «desequilibrado» hay quien observa que el sector ha progresado «de manera correcta» y que volverá a su ser cuando pase el chaparrón. Mientras tanto, hasta el buen comportamiento del turismo rural sirve para ilustrar cómo aumentan las plazas y cómo responde el mercado. El mejor junio de la década en número de viajeros se consiguió el mes pasado con una ocupación del 11 por ciento. La oferta turística parece tener su propia burbuja.
Felipe Sordo, consejero delegado del grupo hotelero Arcea, mira más allá de la coyuntura estacional de la crisis y afirma que «ya advertimos hace años de que la oferta estaba desequilibrada». Sin poner en cuestione libre mercado, asegura, «es ahora cuando vemos que se hicieron muchos establecimientos sin rigor ni previsión. Eso hace que cuando la demanda disminuye, con una oferta que ya estaba desequilibrada, haya gente vendiendo habitaciones a cualquier precio y perjudicando al resto». Sordo radiografía así un sector que ha progresado «un poco de cualquier manera» y en el que «el 70 por ciento de los hoteles cierra en otoño por falta de clientes».
Y todo eso, confirma, se ve mejor ahora que ya «no te puedes permitir el lujo de esperar a que vengan los clientes, como hace tres años». En estas circunstancias sale a flote la peculiaridad del incremento de la oferta turística asturiana que ha señalado el presidente de Unión Hotelera, Javier Álvarez, que la ve «desvirtuada por la estrategia de las inmobiliarias de diversificar su negocio hacia el turismo». En crisis, les acompaña Fernando Corral, director del hotel Fruela de Oviedo, «se nota más la competencia». A su juicio, «cuando ésta sube, la rentabilidad del establecimiento baja», en su caso un 15 por ciento en julio respecto al año pasado con un número similar de habitaciones ocupadas. Porque «se vende a costa de sacrificar los precios», explica, pero no por el desarrollo desmedido de una oferta que «ha crecido en la medida en que lo necesitaba el sector. Hacía falta captar nichos imprescindibles, como dinamizar el turismo rural o apostar por los congresos. Hecho eso, el mercado se autorregula y los proyectos de negocio planificados de forma seria están preparados para resistir la crisis», concluye.
Tener hoy el doble de plazas que hace dos décadas tampoco es demasiado cuando el que mira es Ricardo Silvestre, director del Castillo del Bosque La Zoreda. «Como la demanda baja», afirma, «parece que hay más plazas de las que debería, pero yo creo que son las justas. El secreto es que cada hotel dirija bien su oferta hacia el tipo de cliente que busca. Además, esta crisis pasará y puede que dentro de diez años se triplique», aventura. Celestina Prieto, del Palacio de Figaredo de Mieres, advierte de que «aún estamos en el año uno de la crisis» y también nota «el bajón de julio», pero más por la retracción propia de la coyuntura que por la oferta disparada, afirma.
La relación entre oferta y demanda se hace paradójica en el turismo rural. El asturiano, según los datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), viene de vivir el mejor junio de la década por número de visitantes, con 13.524 que son casi 3.000 más que en 2008. En el primer semestre del año, el progreso es del 20 por ciento para contradecir la crisis y el descenso de la media nacional. A cambio, no obstante, el grado de ocupación se le queda en un 11 por ciento -el 20 en fines de semana- que rebaja en más de dos puntos la promedio español y se resiente del elevado número de plazas. Sólo Castilla y León y Cataluña superan las más de 12.000 de Asturias, según el INE, que rebasan la suma de toda la cornisa cantábrica.
Alojamientos rurales
Los asturianos fueron en junio los más ocupados en términos absolutos, tras los de Castilla y León, Cataluña, Cantabria y Galicia. Ganaron 2.903 visitantes respecto a 2008, un 27,3 por ciento, y subieron porcentualmente más que el resto de la España Verde, aunque el grado de ocupación no pasó del 11,09 por ciento.
Campings
Tuvieron el mejor junio desde 2005, con un 35 por ciento más de clientes que en 2008.
Apartamentos
Registraron una subida porcentual del 50,44 por ciento. En resumen, los establecimientos extrahoteleros recibieron 33.297 turistas, un 33,38% más que en 2008.