Oviedo, L. Á. VEGA
El Juzgado número 48 de la Audiencia Provincial de Madrid ha finalizado la instrucción del caso del ex espía asturiano Roberto Flórez García, acusado por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) de vender información a diversos servicios extranjeros. Flórez, que fue detenido en julio de 2007 en Tenerife, donde dirigía una extraña empresa de formación y seguridad (el Centro de Tratamiento de Conflictos), ha asegurado que el CNI «no ha podido probar que vendiese información a los rusos».
Entre la documentación aprehendida a Flórez, nacido en 1965 en la localidad de Bayo, a siete kilómetros de Grado, se encuentra una carta dirigida a la Embajada rusa en la que se ofrecía a entregar diversos secretos a cambio de 200.000 euros. También una lista de espías españoles con su nombre real. Se ha especulado con que el asturiano obligase al CNI a abortar varias operaciones y que entregase los datos de los agentes españoles asesinados en Irak en noviembre de 2003, entre los que se encontraba el comandante praviano Alberto Martínez González.
Según sostiene Flórez, que estuvo infiltrado en el mundo abertzale cuando estaba destinado en el País Vasco y trabó contacto con los rusos en un tiempo tan temprano como 1991, los documentos hallados en su casa de Puerto de la Cruz (Tenerife) no fueron entregados ni a los rusos ni a ningún otro servicio, y las acusaciones se basan en meras conjeturas del anterior director del CNI, Alberto Saiz, que fue quien orquestó su caída.
Una vez finalizada de la instrucción, las partes deben entregar sus calificaciones del caso, tras lo que se celebrará el juicio. Por el momento, Roberto Flórez está imputado por un delito de traición, que lleva aparejada una pena de 6 a 12 años de cárcel. En un principio se le había imputado también un delito de revelación de secretos, que conlleva una condena de entre uno y cuatro años.
Guardia civil
Flórez entra en la Guardia Civil en los ochenta y llega a suboficial. Destinado en San Sebastián, será uno de los «pata negra», los expertos en información del general Rodríguez Galindo. Se introduce en medios de ETA y al filo de los noventa es captado por el CNI, «La Casa».
Espía
El CNI lo saca del País Vasco en 1997. Traba contacto con los herederos del KGB a través de la Asociación de Amistad España-URSS y deviene agente doble por encargo del CNI. Más tarde trabajará en Perú, como agregado de seguridad de la Embajada española. Allí intenta introducirse en el grupo «Perú Posible», pero es descubierto y debe volver a Madrid, donde se dedica a formar espías.
Doble juego
El CNI lo acusa de vender información desde 2001. En 2004 deja «La Casa», poco después del 11-M. Su mujer, la periodista María José Espinosa, elabora el documental «Cuatro días de marzo».