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PEDRO IGNACIO JIMÉNEZ. PRESIDENTE DEL COLEGIO OFICIAL DE APAREJADORES Y ARQUITECTOS TÉCNICOS DE ASTURIAS Oviedo, Antonio LORCA
El presidente del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Asturias, Pedro Ignacio Jiménez, se enorgullece al decir que en Asturias la crisis de la construcción no ha afectado tanto a los aparejadores porque se ha sido más prudente a la hora de construir durante el «boom». Nacido en Boal, a los 10 años ya vivía en Oviedo. No le gustan las vacaciones y a sus 73 años no piensa en la jubilación: «que me retire la vida».
-¿La arquitectura debe estar entregada al arte o al uso?
-Ambas cosas son compatibles. Puestos a elegir, yo me quedaría con el uso. Eso no descarta la parte artística pero lo lógico es que prime la utilidad.
-¿Hay que poner límites a los alardes arquitectónicos?
-La arquitectura no tiene límites en ese sentido. Está relacionada con la virtud del que hace los proyectos. La gran diferencia está en que cuando se proyecta algo para uso público las exigencias son diferentes a las que se tienen cuando se hace para el ámbito privado.
-¿Qué le parece la sentencia que obliga al Colegio de Arquitectos a quitar la visera del antiguo edificio del Colegio Hispania?
-Como ciudadano y como ovetense me parece una sentencia acertada. Entiendo que era un edificio singular y no veo la necesidad de añadir una visera que tan solo genera problemas con los vecinos, que no la ven apropiada. El juicio quien lo hace es el pueblo, es el que valora la obra en su final. A los profesionales les puede parecer bien una cosa pero serán los ciudadanos, que lo van a usar, quienes juzguen y, además, casi siempre tienen razón.
-¿Un arquitecto sin aparejador es como una mesa sin patas?
-Son funciones completamente distintas. Nosotros no entramos en la labor del arquitecto. El aparejador es el encargado de ejecutar aquello que el arquitecto ha diseñado. Ni nosotros entramos en su campo ni ellos en el nuestro. Los aparejadores hemos sido educados para edificar, conocemos los materiales y qué elemento debe estar en cada lugar.
-¿Están más cerca del día a día de la obra?
-El aparejador está o debe estar en obra. Todas las constructoras de España lo que más tienen en su plantilla son aparejadores.
-¿Miran los clientes más el presupuesto con la crisis?
-Siempre lo han mirado y tratan, como es lógico, de obtener la mayor rentabilidad. El problema ahora es que los clientes se aprovechan de la crisis y de la escasez de obras, y a raíz de esto se están aprobando proyectos a precios que jamás se deberían aprobar. Hay que tener en cuenta que el número de viviendas en construcción ha caído un 42 por ciento. Sin embargo, en otras actividades a las que nos dedicamos el descenso ha sido casi nulo.
-¿Qué actividades?
-Nuestra profesión es muy versátil. Hay muchos oficios en los que se nos puede emplear. Ahora nos dedicamos mucho a tramitaciones de informes periciales y judiciales. También se hacen reformas y rehabilitaciones. En Asturias, además, la construcción de viviendas unifamiliares no ha descendido. Posiblemente los aparejadores asturianos sean los que menos han sufrido la crisis de toda España.
-¿A qué se debe esto?
-Asturias dentro del conjunto de España no depende tanto de la vivienda como otras regiones. Asturias planificó mejor. Dentro de la gran crisis de la construcción el Principado ha aguantado mejor.
-¿Se ve el final del túnel?
-Si los bancos soltaran el dinero, que no hay duda de que tienen, la construcción, sin ser lo que fue, volvería a entrar en unos parámetros normales.
-¿Fue imprudente el «boom» de la construcción?
-Sí. Yo creo que se construyó en exceso. El dinero fluía, los bancos te daban préstamos por encima del cien por cien. La gente se decidió a invertir en vivienda como una opción de futuro. Pero hay que tener en cuenta que, junto a la crisis de la construcción, vino la financiera. El problema es que quien tiene que dar dinero no lo hace. Yo puedo promover 20 viviendas y, a lo mejor, consigo financiación pero si los bancos no dan dinero a mis clientes, ellos no me las comprarán.
-¿Cuáles son las funciones del Colegio de Aparejadores?
-Fundamentalmente garantiza que lo que se nos encarga lo está realizando un profesional cualificado y que no existen incompatibilidades. Nos encargamos de que cuando se apruebe un proyecto encaje en todas las instancias a las que se remite. Ahora se está hablando de la posible reforma de los colegios profesionales. Incluso se ha oído que podrían desaparecer, lo que me parecería un error mayúsculo. Nosotros damos el 30 por ciento del trabajo hecho al Ayuntamiento y al Principado. Los jueces cuando necesitan información se dirigen a nosotros. Si no existiéramos difícilmente tendrían dónde dirigirse.
Pedro Ignacio Jiménez. Este boalés, que lleva desde los 10 años en Oviedo, ha sido reelegido por cuarta vez como presidente del Colegio de Aparejadores de Asturias, cargo en el que ya lleva 12 años. Además es consejero del Colegio Nacional de Arquitectura Técnica, en donde forma parte de la comisión nacional de recursos. Asimismo, fue presidente de la aseguradora Musset, de la que ahora es consejero económico y financiero.
«Como ciudadano y como ovetense me parece acertada la sentencia para quitar la visera del antiguo Colegio Hispania»
«A causa de la crisis y la escasez de obras se están dando de paso proyectos a precios que jamás deberían aprobarse»
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