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HEMEROTECA » EL TIEMPO » |
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Oviedo, María José IGLESIAS /
Marcos PALICIO
Como una colmena llena de celdas en las que se trabaja individualmente y todos se necesitan. Así es, para los ocho embajadores asturianos, reunidos por LA NUEVA ESPAÑA, el mundo actual. Un conglomerado de países e intereses económicos atenazados por la crisis, en continuo proceso de cambio.
Hace dos años los precios de las materias primas agrarias se dispararon en los mercados mundiales. Asia disparó su consumo de alimentos, la sequía echó a perder las cosechas de Nueva Zelanda y a los grandes centros de poder mundial les entró el pánico. Las cuentas no cuadraban. A los pocos meses la Bolsa de Nueva York mandó una orden contundente: el sistema financiero se colapsó y los estados tuvieron que abrir las huchas para salvar bancos y empresas. Crisis.
Entre tanto, un negro progresista ganó las elecciones en Estados Unidos, África se tomó más en serio que nunca los deberes «democráticos», Oriente Medio sigue con su eterno tira y afloja y Asia camina a su ritmo para ser el gran centro comercial del mundo. La crisis que vino de América golpea al planeta. La recesión condiciona la evolución de los asuntos internacionales, pero en general, la situación del mundo no es más dramática ahora que hace 20 años. Esa es la privilegiada visión del planeta que tienen los diplomáticos de la región. Cada uno desde su destino observa los acontecimientos y participa de ellos. Alejandro Alvargonzález otea el centro y este de Europa desde Bosnia, un país joven con ganas de darse a conocer. Yago Pico de Coaña, presidente del Patrimonio Nacional, se toma con paciencia la trabajosa construcción de ese nuevo orden internacional, un tanto impreciso: «Los cambios siempre han estado ahí, el mundo evoluciona continuamente». Lo dice Javier Sangro, embajador en Guinea Ecuatorial, único país de huella hispana en África. Una antigua provincia, cuyo estatuto de autonomía inspiró los de las actuales comunidades. Sangro asegura que los grandes bloques, al uso de la Guerra Fría ya son historia. «Existen múltiples focos interrelacionados, todos los ejes de poder deben colaborar, es la globalización».
La llegada al poder de Barack Obama -hijo de un keniata- abre grandes expectativas. Sangro barre para casa y matiza que especialmente para los 53 estados del continente negro, englobados en la Unión Africana. Son casi otras tantas formas de aplicar y entender la democracia. De regreso a Europa, Miguel Fuertes, jefe de la embajada de España en Grecia, no tiene dudas. «El planeta es un lugar cada vez más pequeño, las noticias viajan, los virus también. Internet cambia el modo de trabajo. La red ha simplificado la burocracia en las embajadas y sus titulares lo agradecen».
Fuertes confía en la entrada en vigor del Tratado de Lisboa en enero, cuando España asuma la presidencia del Consejo de la Unión Europea. Es prudente: «El tratado dará mayor protagonismo a la política exterior de los 27, porque no somos Estados Unidos, tenemos intereses comunes, pero los países siguen siendo soberanos».
Para Fuertes tan importante como el tratado es la Estrategia de Lisboa, aprobada en 2000, base para que la Unión mantenga políticas de cohesión, como la agraria. Javier Vallaure, primer introductor de embajadores del Ministerio de Exteriores, matiza que mientras Europa lucha por seguir señoreando la política occidental China, India y Brasil ganan influencia económica a pasos agigantados. Vallaure, como la mayor parte de sus colegas, es partidario de la entrada de Turquía en la Unión. Juan Carlos Sánchez, secretario para Iberoamérica, es optimista ante la evolución del subcontinente, a pesar de elementos desestabilizadores como el golpe de Honduras. Rafael Conde Saro, director de Relaciones Económicas Internacionales sabe bien que los contratos están en cualquier sitio.
Lo refrenda Luis Arias, embajador en Filipinas. «Al final es lo mismo negociar con un filipino que con un holandés». Efectos de un orden mundial globalizado.
La presidencia española de la UE y el Tratado de Lisboa
Los embajadores esperan con entusiasmo el inicio de la presidencia española en enero. Bruselas, la «capital» de los 27, es uno de los grandes epicentros de poder con países que deciden por unanimidad. El avance de los «BIC» (Brasil, India y China), desdibuja el protagonismo pero el Tratado de Lisboa agilizará la toma de decisiones. De ahí a hablar de política exterior común, aún media un abismo.
La emigración ilegal, el drama de África
Las pateras y los cayucos son el grave y doloroso drama de África. La emigración ilegal es un problema de seguridad internacional bajo el que subyace la necesidad de supervivencia. Consolidar democracia y actividad empresarial en África es vital.
Brasil, India y China, nuevas potencias
En Estados Unidos ya se habla de «Chinamérica». Los tres grandes países emergentes jugarán un papel cada vez más relevante en el tablero internacional.
Estados Unidos se recupera, Hispanoamérica avanza
La luz al final del túnel de la que habla Obama genera optimismo. Los diplomáticos lo comparten y lo extienden al resto del continente americano, donde a pesar de la inestabilidad política, la economía avanza.
Guerras y lucha contra el terrorismo internacional
El mundo está lleno de polvorines, no es nada nuevo. Los embajadores prefieren fijarse en acontecimientos como las elecciones de Afganistán, el próximo día 20.
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