PEDRO DE SILVA
El poder consiste siempre en la capacidad de modular su ejercicio, de graduarlo según convenga, de adecuarlo a una estrategia. Lo que ETA está haciendo en las dos últimas semanas es un juego de poder: capacidad para actuar en diversos lugares, incluso los más protegidos (casa-cuartel, corte real veraniega de Mallorca), bajo distintos formatos de atentado (gran bomba, bomba lapa, bombitas) y con intencionalidad variada (catástrofe masiva, asesinato selectivo, tracas de demostración). ¿Qué pretende ETA, se preguntan algunos analistas? Simplemente exhibir su poderío, tanto de cara a su enemigo -el Estado español- como a su gente de las cárceles y de la calle, que empezaban a dudar de ese poder. Me parece una simpleza pensar que ETA aspire a forzar otra negociación: no es tan ingenua. Aspira a estar viva, y a mostrarlo. El baile de exhibición de un escorpión de picadura mortal.