Oviedo, Antonio LORCA
El Colegio Covadonga nació en 1992 a iniciativa del Centro Asturiano de Santa Fe, en Argentina. En sus instalaciones ensaya un grupo de folclore asturiano y en sus clases, entre otras cosas, se enseñan bolos en Educación Física y se da la asignatura de Asturianía, donde se aprenden «algunas nociones de lengua asturiana», explica Carlos Rodríguez, presidente de este Centro Asturiano e impulsor del colegio.
Con motivo del Mundialito de Bolos, que tuvo lugar en Siero, el pongueto Carlos Rodríguez visitó el Principado. Muy orgulloso de lo logrado en el Colegio Covadonga de Santa Fe, reconoce que «para salvar el centro asturiano había que llevar adelante este proyecto». Para él «fue un empeño personal». En el colegio no hay alumnos asturianos, pero todos conocen «la cultura asturiana, saben cantar el "Asturias, Patria Querida" y otras canciones tradicionales; en este colegio se vive Asturias».
Para iniciar a los niños del colegio en la práctica de los bolos, cada año, un monitor asturiano va hasta Santa Fe. El primer asturiano que fue allí a dar clases fue José Luis Díaz, «El Roxu de Olloniego». «Estuvo un mes y fue una experiencia extraordinaria», dice Carlos Rodríguez, que explica que cuando va el monitor «los chicos se enganchan más y aprenden la técnica».
Además de recibir a deportistas de Asturias, para conseguir que la práctica de este deporte se mantenga en la ciudad de Santa Fe y que su flamante bolera tenga siempre jugadores, el colegio envía a monitores a aprender al Principado. «En el anterior Mundialito se cabrearon conmigo por no ir, cuando les expliqué que no iba para que pudiera ir un monitor que aprendiera y luego les pudiera enseñar a los chicos, me entendieron», indica Carlos Rodríguez.
Aunque sus obligaciones le impiden venir todo lo que le gustaría, Carlos Rodríguez asegura que lleva «Asturias muy dentro, en el alma, pero tengo muchas responsabilidades allí y no puedo venir tanto como quisiera». Una de las actividades que más le ocupan es «llevar adelante este colegio, que me absorbió por completo, se convirtió en una cosa muy personal, en la cual no se podía fracasar».
Cuando se comenzó a gestar este proyecto, «no había nada de dinero», asegura el presidente del Colegio Covadonga. No obstante, las autoridades de la provincia argentina «vieron que tenía buen aspecto y que beneficiaba a los guajes santaferinos, que era una institución que dejaba huella a la gente de allí y pasó de ser una institución perdida a tener prestigio y futuro». El colegio cuenta actualmente con 65 docentes y 470 alumnos y «ahora empieza a dejar perres, que revierten principalmente en seguir invirtiendo en el colegio».