ENRIQUE PÉREZ VERGARA, «FLIPY». CÓMICO, ACTOR Y PRODUCTOR
Gijón, Cecilia SÁNCHEZ
El pasado 27 de julio arrancaba el rodaje de «Campamento Flipy», la primera película protagonizada por Enrique Pérez, cómico madrileño. La cinta cuenta con un escenario de excepción: el monte Deva. El filme, dirigido especialmente al público infantil, trata sobre un niño (Flipy) que se convierte en adulto de la noche a la mañana y trata de ligarse a la monitora de su campamento (Marta Belmonte). En el reparto destacan nombres como Pablo Carbonell, Manuel Alexandre, Rosario Pardo o los «Muchachada nui» Ernesto Sevilla, Raúl Cimas y Carlos Areces. Todos en manos del realizador Rafa Parbus («La hora de José Mota»), que con esta película se estrena en la gran pantalla.
-¿Cómo nació el proyecto?
-Pues la idea surgió porque desde hace un montón de tiempo queríamos hacer una comedia y era lo que nos faltaba por hacer, era el paso natural. Este año se dieron muchas circunstancias, se vio que el personaje de Flipy era muy popular gracias al programa «El hormiguero» y a raíz de eso surgen unas conversaciones con Buenavista que, junto con la ayuda de la cadena, facilitaron enormemente el sueño de poder levantar una película de comedia.
-¿Es cierto que el campamento de la película está inspirado en el campamento Krusty?
-Es cierto, pero la verdad es que nos quedamos muy lejos del talento de Matt Groening. Lo que hay realmente es el espíritu del campamento. Aunque la película sea el «Campamento Flipy», realmente es muy coral. Hay ocho protagonistas para mí, todos son personajes y todos tienen algo. No te quedas indiferente ante ninguno. Yo creo que eso es lo que le pasaba al campamento Krusty, que cada vez que te aparece un personaje en pantalla te dice algo.
-¿Esa inspiración es por un trauma de la infancia o por ver demasiado «Los Simpson»?
-«Los Simpson» han hecho que no se me curen mis traumas de la infancia.
-En la película interpreta a un adolescente encerrado en un cuerpo de adulto. ¿Cómo lleva la regresión a la edad del pavo?
-Con la edad del pavo convivo perfectamente, bien. Llevo viviendo en ella los tres últimos años, me va a costar más el día que tenga que hacer otra cosa.
-¿No le da miedo a que comparen «Campamento Flipy» con otras películas de argumento parecido como, por ejemplo, «Big»?
-Ojalá, no me importaría. De hecho en «Campamento Flipy» hay muchos guiños a esas películas y, sobre todo, a una manera de hacer comedia. Podemos hablar de «Big», pero también de todas las películas que se hicieron en los ochenta de niños que se convertían en padres y padres que se convertían en niños. Hay mucho espíritu de «Los Goonies», «Los Albóndigas»... Hay una cosa que me encanta de la peli, que no hay nada en tres dimensiones. Todo son muppets, animatronic... A mí por ejemplo, Alf me gustaba porque era un muñeco, pero si ahora hicieran «Alf» en tres dimensiones me parecería extrañísimo.
-¿Hay alguna anécdota del rodaje?
-Muchos miembros del equipo tienen sarpullidos en el culo, por las ortigas. Como van siempre en pantalón corto...
-En la película participan muchas personas de «Muchachada nui». ¿Para cuándo se van a juntar todos los del programa que produce para hacer una película?
-Se está dando vueltas, creo que los chicos deberían hacer una película. Es el paso natural para ellos.
-Empezó su carrera como monologuista. ¿Se imaginaba entonces que el futuro iba a ser así?
-Lo que no me imaginaba nunca era que fuera a llegar a tanto público infantil, por la línea de mis monólogos y, sobre todo, cómo fueron evolucionando. Yo quería parecerme a Lenny Bruce y en cambio he acabado siendo Miriam Díaz-Aroca.
-¿Qué es lo que más le gusta de trabajar con niños?
-Me encantan varias cosas. La primera, que puedes jugar contigo todo lo que quieras y no hay esa censura que tenemos los adultos. Me encanta el que ven las historias que les cuentas con otros ojos, cómo se meten en la narración y que no tienen tantos tapujos ni piensan en el qué dirán. Creo que no hay mejor espacio para un cómico que trabajar con niños. Aparte, con el tiempo, he aprendido que es muchísimo más complicado que trabajar para adultos. A un crío no le puedes engañar, y a un adulto, hay dos o tres temas de los que puedes hablar y sabes que siempre van a ser divertidos.
-¿Se ve criando pequeños «Flipys»?
-Claro que sí. Me encantaría tener dos «Flipys». No más. Dos. Y que salgan miopes.
-¿Cuántos experimentos ha hecho ya en «El hormiguero»?
-Yo creo que llevo unos setecientos o por ahí. Probablemente he hecho más experimentos que la mayoría de científicos profesionales de este país.
-En «El hormiguero» también interpreta a Flipa, la hermana de Flipy. ¿Dónde se compra la ropa para ir tan mona?
-Me encanta que a las chicas les guste el estilismo de Flipa. Se lo debo a las chicas de vestuario del programa: Verónica, Bibi y Naiara; entre todos hemos marcado estilo. Siempre va superconjuntada. A Flipa le tengo muchísimo cariño. Iba a salir en «Muchachada», pero al final hubo lío y no pudo salir.
-Por último, ¿cuál es el rumor más absurdo que ha oído sobre usted mismo?
-Hace años, dijeron que yo era novio de una de «Las Ketchup». Es como si te dicen que eres novio de uno de los «Fruitis», y el año pasado, Berto nos juntó a Luis Piedrahita y a mí en el programa de Buenafuente para demostrar que somos distintas personas.
Detrás del personaje de Flipy se esconde Enrique Pérez Vergara (Madrid, 1974). Sus principales señas de identidad, unas enormes gafas de pasta negra y su peculiar forma de reírse.
Flipy comenzó su carrera como monologuista en el canal de televisión por cable Paramount Comedy. A raíz de esos monólogos comenzó a participar en series como «Paco y Veva» (TVE-1) o «La gran evasión» (ETB). No obstante, su papel más conocido -y con el que se ha ganado al público más exigente, el infantil- es el de científico loco que interpreta en el espacio televisivo «El hormiguero». También es cofundador de Hillvalley, productora de programas como «Muchachada nui» (La 2).