Gijón, R. VALLE
Antonio Silván Rodríguez ocupa desde hace siete años la Consejería de Fomento de la Junta de Castilla y León. Años en los que se ha mantenido fiel a un veraneo gijonés que comenzó de la mano de sus padres y se afianzó con su matrimonio con una gijonesa.
-Lleva cuarenta de sus 47 años viniendo a pasar unos días de agosto en Gijón, ¿cuándo calcula que podrá venir en AVE?
-Si fuera por ganas, ya mismo. Y si se hubiera cumplido el compromiso asumido por el presidente Rodríguez Zapatero en un Consejo de Ministros celebrado en León en 2004 ya se hubiera podido llegar en AVE este 2009. Pero la realidad es que el propio Ministerio, a través del secretario de Estado de Planificación e Infraestructuras, no habla de plazos para el AVE.
-Ni de plazos ni de inversiones quiso hablar Víctor Morlán en Asturias. ¿Están mejor en su comunidad?
-Valladolid y Segovia son las dos únicas capitales, de las nueve de Castilla y León, que tienen tren de Alta Velocidad. En el resto estamos como Asturias, queriendo que se hubieran cumplidos plazos para tener un tren de alta velocidad, calidad y seguridad. Un verdadero AVE y no un tren carcasa cuyo material móvil puede aparentar un AVE, pero cuya realidad es que circula todavía por vía convencional por lo que esa velocidad y esa calidad no se producen. Se tiene el compromiso de que el AVE llegue a Zamora en 2012, pero para Palencia y León no hay plazos y para que llegue el AVE a Asturias tiene que pasar necesariamente por Palencia y León, porque por aire no va.
-¿Alta Velocidad para pasajeros y para mercancías?
-Desde Castilla y León, desde el Gobierno de Aznar y desde el ministro Álvarez-Cascos, siempre hemos defendido un planteamiento ferroviario inequívoco: la vía convencional para mercancías y tráfico de personas de corto o medio recorrido y el tren de Alta Velocidad para viajeros. ¿Por qué? Porque las mercancías no entienden de velocidad y las personas, sí. Las mercancías necesitan regularidad y las personas, rapidez. Ese modelo ferroviario que ya estaba se intenta cambiar por el Gobierno socialista con lo que supone, y así lo dicen los técnicos, de mayores costes en mantenimiento y de saturación en determinados puntos, con lo que el tren de Alta Velocidad perdería todo su sentido. Además, ¿qué vamos a hacer con las infraestructuras ferroviarias que han dado tanto a España? ¿Vamos a abandonar ese patrimonio ferroviario pudiendo reconducirlo a mercancías o a viajeros a media distancia? Porque no vamos a pretender que el AVE pare cada diez o quince kilómetros. Yo creo que estamos a tiempo de que el Gobierno de España reconsidere esa decisión, y desde Castilla y León se lo estamos diciendo permanentemente.
-¿Qué elementos positivos han detectado ya en las zonas de su región que disfrutan ya del AVE?
-Hoy la distancia no se mide en kilómetros, sino en tiempo, y el tiempo es oro. El tren de Alta Velocidad entre Valladolid, Segovia y Madrid ha generado flujos de intercambio social, cultural y económico. Hablamos de ir de Madrid a Valladolid en 55 minutos y eso da unas sinergias y unos beneficios de toda índole. En un momento económicamente muy delicado como éste todo lo que suponga contribuir a dar conexiones a proyectos empresariales es importante. Dos comunidades hermanas como Castilla y León y Asturias debemos aprovechar estas sinergias. El AVE contribuye a nuestro progreso y no podemos dejar pasar la oportunidad. Además hablamos de grandes infraestructuras, como los túneles de Guadarrama y Pajares, que han supuestos grandes inversiones y que deben desplegar toda su potencialidad para acercar a las personas y favorecer el desarrollo económico de los territorios.
-Usted siempre ha destacado la importancia de El Musel para Castilla y León, ¿teme que los problemas de sobrecoste puedan impedir la ampliación del puerto gijonés?
-El Musel ha desplegado toda su razón de ser en el pasado, está desplegándola en el presente y tiene que desplegarla en el futuro. Y esa autopista del mar entre Gijón y Nantes, de la que poco se habla todavía, es la continuidad a las autopistas viarias y ferroviarias. Castilla y León ha visto esa potencialidad desde el primer momento y yo tuve la satisfacción de firmar con El Musel el primer convenio que firmamos con una autoridad portuaria. El Musel vio el potencial logístico de Castilla y León, y Castilla y León vio el potencial marítimo y de desarrollo internacional que tiene El Musel. Lo importante es que los empresarios utilicen las dependencias de El Musel, y que El Musel aproveche los desarrollos logísticos de León y Valladolid; sin olvidarnos del Bierzo, Zamora o Salamanca. Castilla y León está al lado de Portugal, pero también linda con nueve comunidades autónomas. Asturias y El Musel deben aprovechar esa situación. Espero que los problemas que ahora tiene El Musel, y que son grandes, se solucionen. Que El Musel despliegue todo tu potencial beneficiará sin duda a a Asturias, pero también beneficiará a Castilla y León.
-Ha tenido palabras muy elogiosas para Cascos, ¿le gustaría que volviese a la política activa?
-Si vuelve o no hay que preguntárselo a Paco Cascos. Pero, sin lugar a dudas, Francisco Álvarez-Cascos fue un gran ministro de Fomento del que Castilla y León se siente orgulloso y satisfecho, y yo creo y quiero pensar que también Asturias. Las decisiones, y más las políticas, son personales, pero yo estoy convencido de que Francisco Álvarez-Cascos tomará la decisión adecuada y oportuna.
-Propuso a la ministra Corredor un gran pacto nacional sobre la vivienda, ¿ha tenido éxito?
-Y lo sigo proponiendo, pero como no se me hace caso lo vamos a aplicar en Castilla y León. Hay que tener claro que ahora el problema de la vivienda no es el suelo, sino la financiación para promotores y adquirentes. Ésa es la realidad, y la solución pasa por sumar esfuerzos de todos los sectores implicados. Castilla y León no puede esperar y por eso hemos firmado al más alto nivel un gran pacto por la vivienda. A partir de septiembre vamos a convertir las viviendas vacías de la comunidad, que son 40.000, en vivienda protegida. Así daremos salida a ese parque que lastra la reactivación del sector.
Antonio Silván
Abogado leonés de 47 años, casado con una gijonesa y padre de un hijo.
Alto cargo del PP de Castilla y León.
Ocupa desde hace siete años el cargo de consejero de Fomento de la Junta de Castilla y León. Desde esta responsabilidad, forma parte de las sociedades de gestión de los proyectos de Alta Velocidad en su comunidad autónoma.
Sus vacaciones incluyen desde hace 40 años el paso por las fiestas de Begoña de Gijón.