Tresgrandas (Llanes),
Antonio LORCA
La familia de Carlos Sáenz de Tejada, su padre, madre y hermanas, se reunió ayer en la localidad de Tresgrandas, en el concejo de Llanes, para dar un último adiós al guardia civil asesinado por la banda terrorista ETA, en el pueblo natal de su abuela materna y en el que pasó los veranos de su infancia. Arropados por todos los vecinos de la localidad, que abarrotaron la iglesia, celebraron una misa en honor del joven asesinado en Palma de Mallorca el pasado 30 de julio.
Esther María García, madre de la víctima, declaraba después de la ceremonia religiosa: «Ya hablé en su momento, no quiero decir más, porque quizás hable y diga demasiado». Para lo que sí tuvo palabras fue para Asturias, a la que considera su «segunda tierra» y donde su hijo «jugó mucho cuando era niño». También quiso agradecer el apoyo de los asturianos, a los que dio «muchas gracias por todo». El padre de Carlos Sáenz de Tejada no quiso hacer declaraciones en los difíciles momentos por los que atraviesa la familia. Quien sí quiso rendir un homenaje al joven asesinado fue la alcaldesa de Tresgrandas, María Ángeles Estrada: «Carlos era un niño precioso y muy cariñoso, vivía en Burgos, pero todos los veranos venía aquí porque le encantaba jugar con su tío Manolo el Curiosu».
La Alcaldesa conocía al joven desde que tenía 5 años y aún lo ve entrando en la casa de sus tíos, «siempre con el tractor para arriba y para abajo, a él no le gustaba demasiado la playa, era más de montaña». En referencia al terrorismo etarra declaró con tristeza que «esto no se acaba, a veces flojea, pero yo creo que esto no se va a acabar nunca». Para los terroristas pidió «cadena perpetua, pegarles un tiro sería darles un tiro de gracia, sería incluso bueno para ellos y, por lo tanto, no merece la pena». La regidora de Tresgrandas aseguró que «todas las muertes te indignan, pero cuando te pilla cerca te indigna y afecta mucho más».
Los que también estuvieron muy presentes en esta conmemoración fueron los guardias civiles asturianos. Más de una decena de ellos se desplazó a Tresgrandas para despedir al compañero fallecido. La Unión de Guardias Civiles de Asturias estuvo representada por el secretario comarcal de Oriente, Carlos Álvarez Pérez, y por el secretario de organización de Asturias, Pablo Vega Di Risio, ambos declararon que estaban allí «para acompañar a la familia» y reconocieron que «nosotros estamos siempre en lo mismo, peleando para mejorar la seguridad de los cuarteles, que consideramos que es lo primero, pero que lamentablemente no lo es y la prueba la tenemos en que estamos aquí en estos momentos».
La madre de Carlos se besó y abrazó con los guardias civiles reunidos allí y charló amigablemente con lo vecinos del pueblo, aun con los ojos rojos por el llanto fue capaz de sonreír cuando algunos vecinos rememoran los años en los que el joven pasaba sus vacaciones allí. La familia de Carlos Sáenz de Tejada al completo mantuvo en todo momento la serenidad y departió, en algunos momentos animadamente, con los vecinos de Tresgrandas. Éstos recordaban viejas travesuras del joven Carlos cuando, de niño, sólo quería jugar con el tractor de su tío.