ARTURO ROMÁN
Mi amigo José Suárez -el concejal de Oviedo al que todos llamamos Felechosa porque ye de allí arriba, en Aller- tiene la suerte de aparcar el coche en la acera sin que la grúa se lo levante. Lo sé porque este viernes paseaba yo por la calle Martínez Vigil cuando me di de bruces, en plena acera, con el Lexus de Felechosa. En seguida llegó la grúa, pero como el auto estaba fichado, para bien, con tarjeta oro visada por Agustín de Luis, no se lo llevaron. Por cierto, Jose, no me gustaron las llantas; la pegatina astur, sí.