Cudillero, Ignacio PULIDO
Los tiempos que corren no soplan a favor para los marineros de Cudillero, que tras una nefasta costera de la angula ven cómo los bajos precios están tirando por la borda las capturas de merluza y de calamar. A pie de rula la situación está, como poco, lejos de ser la ideal, y cada día, tras faenar horas en el Cantábrico, los pescadores comprueban cómo en lonjas vecinas -en concreto, la de Avilés- los compradores llegan a pagar incluso el doble de dinero por el género.
Impotencia, quizás ése sea el sentimiento generalizado en el muelle pixueto, cuya flota actual apenas supone el veinte por ciento de la amarraba en su dársena hace unas tres décadas. Los bajos precios están minando un sector ya de por sí sensible a los cambios. «En Cudillero estamos vendiendo el pescado a la mitad de precio que en Avilés. En toda la primavera, la diferencia de vender aquí a vender en Avilés puede llegar a alcanzar los dieciocho mil euros para una embarcación», señala un pescador pixueto que añade que trasladar la mercancía hasta la «Villa del Adelantado» para venderla a mejor precio supone un gran inconveniente para muchos. «Hay que pagar un camión o un furgón que cobra tres euros por cada caja transportada», explica.
El pasado viernes, fueron muchas las embarcaciones que quedaron amarradas por los bajos precios. José Manuel López, «El Rubio», fue uno de los pocos que salieron a faenar y, a su llegada, comprobó cómo las ventas en la rula habían sido suspendidas. «En Cudillero se está vendiendo a menos de la mitad debido a la escasez de fresqueros. Mientras aquí la merluza se pagaba a 2,40 euros el kilo, en Avilés se ofrecía por ella 6 euros», comenta López, el cual advierte de que «el número de capturas ha sido bueno, pero el precio es bajísimo».
Esta situación es corroborada por Salvador Fernández Marqués, patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Cudillero. «El precio es bajísimo, el más bajo que yo recuerdo. Ya falló la angula y encima ahora falla la merluza... mal vamos. Estamos gastando más de lo que ganamos», subraya Fernández, que sostiene que gran parte del problema reside en la actual crisis económica. «Los compradores no sacan adelante el producto. Además hay mucho intermediario. Cada escalón existente supone un cincuenta por ciento más de sobrecoste», resalta.
Asimismo, los pescadores sostienen que la incursión en el mercado de importaciones procedentes del extranjero está contribuyendo a un descenso de la calidad del producto que llega al consumidor. «La diferencia de calidad entre la merluza capturada aquí y la capturada en otros lugares como Chile o la Argentina no admite comparación. No es lo mismo el pescado que llega a la rula diez horas después de ser capturado que el que llega al cabo de varios días», sostienen.