Gijón, J. MORÁN
Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), es el principal candidato para ser nombrado arzobispo de Oviedo, ya que su nombre ha encabezado la terna que la Nunciatura en España ha enviado a la Santa Sede para que la Congregación de los Obispos proponga al Papa Benedicto XVI quien podría cubrir la sede asturiana, vacante desde el pasado mes de abril, cuando Carlos Osoro tomó posesión del arzobispado de Valencia.
La terna de candidatos fue enviada al Vaticano hace unas semanas, e incluso el dicasterio ocupado del nombramiento de obispos ha seguido ya el procedimiento establecido para proponer un nombre al Pontífice. Precisamente el arzobispo Carlos Osoro, que visitó días atrás Asturias, comentó en privado que la terna asturiana ya estaba en Roma. Dado lo avanzado del proceso en la vaticana Congregación para los Obispos, el nombramiento del arzobispo de Oviedo podría producirse en el mes de septiembre, tal vez durante la primera quincena.
Ricardo Blázquez, abulense de 67 años, reúne varios elementos que propiciarían su paso a Asturias. Su hoja de servicios en Bilbao -adonde llegó en 1995, con un virulento rechazo del nacionalismo vasco- es impecable. Apreciado unánimemente, pese al referido desprecio inicial, su nombramiento en una sede como la ovetense significa pasar de obispo a arzobispo, algo que sus compañeros de Episcopado consideran lógico. Además de ello, Ricardo Blázquez es un obispo al que el Papa Benedicto XVI conoce muy directamente y cuyo nivel teológico ha elogiado en público. También le ha encomendado la delicada tarea de ser uno de los visitadores de la Legión de Cristo, congregación envuelta en una grave crisis.
Por tanto, Blázquez está en el disparadero de partir de Bilbao hacia otra sede y los destinos que para él se conjeturaban han sido Toledo, Valladolid u Oviedo. La sede toletana ya ha sido cubierta por el arzobispo Braulio Rodríguez, quien, a su vez, dejó vacante la vallisoletana. No obstante, para esta última se habla ahora del obispo de Orense, Jesús Quinteiro.
Otros nombres con resonancia para la sede ovetense han sido el citado Quinteiro, Jesús Sanz (Huesca-Jaca) y Santiago García Aracil (Mérida-Badajoz).
Ricardo Blázquez Pérez nació en Villanueva del Campillo (Ávila), en 1942. Fue ordenado sacerdote en 1967. Recibió la ordenación episcopal en 1988 y fue nombrado obispo auxiliar de Santiago. En 1992 fue destinado a Palencia, y en 1995, a Bilbao.
Arzallus lo despreció como «un tal Blázquez», y Anasagasti opinó que «loro viejo no aprende a hablar», en referencia a su inmersión en el euskera, que el obispo logró satisfactoriamente.
Ha sido presidente de la Conferencia Episcopal Española entre 2005 y 2008, y en la actualidad es vicepresidente.
En octubre de 2008 participó en el Sínodo sobre la Biblia y una de sus intervenciones fue apreciada y valorada en público por Benedicto XVI. El Papa le ha encomendado la compleja misión de ser uno de los visitadores para el examen de la Legión de Cristo, congregación envuelta en graves circunstancias a causa de la pederastia y paternidades -seis hijos, por el momento- de su fundador, Marcial Maciel Degollado.