«Alguien tiene que regular las grandes líneas del sistema», defiende Martín Caicoya; cirujano y experto en medicina interna, defiende la creación de un organismo en el que se centralicen las grandes líneas maestras del conjunto de la sanidad nacional, «como sistemas de información o medidas epidemiológicas».
Tampoco descarta que las operaciones más costosas se hagan en un mismo lugar. «Iba a salir muy caro, por ejemplo, que ahora cada autonomía quisiera hacer las suyas», asegura. Pero para Caicoya control no significa retornar al centralismo anterior: «Hay otras cosas que corresponde hacer a las autonomías, que también han reportado beneficios al sistema, como la experimentación con distintos modelos de gestión».
Ángel Colmeiro, médico miembro del sindicato médico Simpa, mantiene una posición similar a la de su compañero y cree que el Estado debería ser el que «coordinara la compra de tecnología y de productos farmacéuticos, así como el nivel salarial de los trabajadores». Pero Colmeiro es realista y entiende que la sanidad «es un pastel muy goloso» en todas las comunidades autónomas porque «tiene réditos políticos». Colmeiro entiende que una de las fórmulas que se podría buscar para impulsar un sistema sanitario a nivel nacional coordinado pasaría por «potenciar el consejo interterritorial de Sanidad».
«Desde 2002, el gasto sube por los complementos salariales y el aumento de la demanda»
<Carlos Monasterio
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Cat. de Hacienda Pública
«Las regiones han aportado su experimentación con distintos modelos de gestión»
<Martín Caicoya
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Médico
«Si la sanidad no se hubiese transferido, se habrían gestionado mejor los recursos» Miguel de la Fuente
Decano del Colegio de Economistas
«La sanidad es un pastel muy goloso para cualquier autonomía por sus réditos políticos»
<Ángel Colmeiro
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Simpa