GREGORIO PECES-BARBA, CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA DEL DERECHO DE LA UNIVERSIDAD CARLOS III
Oviedo,
María José IGLESIAS
Gregorio Peces-Barba Martínez (Madrid, 13 de enero de 1938), político y jurista, uno de los siete padres de la actual Constitución española, acude, un año más, fiel a su cita con Ribadesella. Los paseos por la playa, el dominó en el Gran Hotel, le alejan por unas semanas de Madrid, pero no del hilo conductor de su vida profesional: el bien común de España.
-¿Echa de menos la primera línea de la política?
-Soy un profesor de Universidad que ha estado en la vida política para buscar el bien común en mi país. Quienes mandan en el Partido Socialista suelen jubilar a la gente muy pronto. No les gustan nada los mayores. A otros los mandan a Europa y a otros como al diputado Jesús Quijano, les tienen en papeles secundarios.
-¿Ir al Parlamento europeo es un destierro?, si hay codazos para estar en las listas...
-Hombre, Europa está bien, pero alguien como Ramón Jáuregui, que es uno de los grandes parlamentarios españoles, puede hacer mucho aquí. Qué quiere que diga.
-Está usted combativo
-Hay que ser crítico. Soy un profesor. Me siento independiente para opinar.
-Ya que se empeña, póngale nota a Rodríguez Zapatero
-Lo que mejor está haciendo el Presidente es la gestión de la crisis. Está tomando medidas con sentido común.
-Le acusan de improvisar ayudas, que ni siquiera está claro si podrán pagarse...
-Las ayudas son muy importantes porque hay gente que no tiene para comer. La derecha critica esas medidas porque ellos no creen en las subvenciones ni defienden las medidas sociales.
-¿Quiere decir que todos los votantes del PP son ricos?
-No. Incluso puede que haya gente muy modesta que vote al PP. No lo entiendo, ellos sabrán lo que hacen. La derecha ha favorecido a los sectores más poderosos de la sociedad española.
-Las encuestas dan ventaja a la derecha.
-La distancia entre PP y PSOE es muy pequeña. Me preocupa esa incapacidad que tiene el PP para enfrentarse a sus problemas internos. No tienen el coraje de atacar sus problemas de corrupción.
-Ellos se sienten víctimas de una cruzada
-Se limitan a matar al mensajero. Denuncian escuchas ilegales, sin más. Eso es gravísimo para un partido que quiere gobernar. No pueden destruir así las bases de instituciones como el poder judicial.
-¿Fallan las buenas formas?
-Como decía Fernando de los Ríos, en España lo que falta es respeto. Hay una falta de respeto al adversario. Se le considera un enemigo con el que no es posible llegar a un acuerdo.
-¿Falta cultura democrática?
-Sin ningún genero de dudas. Si la República hubiese continuado, las cosas serían muy distintas. El franquismo generó muchos vicios de tipo político.
-Lo dice un padre de la Constitución del 78.
-La República fue uno de los mayores signos progreso e ilustración. Era una gran esperanza.
-¿En qué mejoró la actual Carta Magna a la de 1931?
-La diferencia clave es la forma de Estado. La Monarquía parlamentaria, sin prerrogativas para el Rey ha sido el gran acierto. Representa la unidad y la permanencia del Estado. Cuando el presidente de la República es elegido por sufragio universal, tiene una potencia soberana que compite con el Parlamento y se crean tensiones.
-Es lo que le pasa a Sarkozy.
-Pasa en Francia y en Portugal. En España defender la República es una nostalgia absurda. Nuestra democracia sigue siendo la mejor de las posibles.
-¿Pero...?
-Hay que tener cuidado con las últimas reformas de los estatutos.
-Le sale la vena madrileña
-Me refiero a Cataluña, pero también a la reforma de Valencia, impulsada por el PP con mucho menos sentido progresista, y a Andalucía. Si el Tribunal Constitucional cumple con su deber frente a las coacciones que está recibiendo, una declaración de inconstitucionalidad en algunos puntos sería lo adecuado.
-Asturias, siempre queda al margen de esas polémicas.
-Los asturianos se sienten profundamente españoles. Ya dicen ustedes eso de que «Asturias es España...». Esta región es superespañola, a la vez con una enorme personalidad. De todas formas la unidad de España es indestructible. Nadie va a poder con ella.
-¿Ayudaría en algo que las lenguas peninsulares se estudiasen en todas las comunidades?
-No se puede pedir ese esfuerzo Hay un idioma oficial que es el español. La riqueza lingüística también hay que protegerla y defenderla a tope.
-Estudió en el Liceo Francés, es bilingüe. ¿Le abochorna que un presidente no hable inglés?
-Saber inglés es fundamental pero no suficiente. En Europa nunca habrá una lengua franca. El francés y el italiano pesan mucho. Que el Presidente no hable inglés no debería ser normal. Tampoco lo hablaba Aznar. Luego aprendió algo en aquellas visitas al rancho de Bush.
-Fue criticado cuando dirigió la Fundación de Víctimas del Terrorismo ¿Se arrepiente de algo?
-No. Estoy orgulloso de haber trabajado para este país. Nunca he trabajado para mí. Lo seguiré haciendo mientras el cuerpo aguante.
-¿La Universidad española tiene salvación?
-Ha habido algunas ocurrencias de mal gusto, como separar la investigación de la Universidad y desgajarla del Ministerio de Educación. Tenemos un excelente Ministro al que tampoco le han prestado apoyos.
-Volvemos al punto de partida.
-Lo mejor del Gobierno son personas como la vicepresidenta De la Vega, los ministros del Interior o de Exteriores. Pero como tienen más de cincuenta años se valora más a una ministra joven, eso es tontería.
«Los asturianos se sienten muy españoles, dicen eso de que Asturias es España... Esta región es superespañola y a la vez con mucha personalidad»
Vocación humanista
Gregorio Peces-Barba, uno de los padres de la Constitución, se ha pasado la vida recorriendo la senda que va de la Universidad a la Política y de la Política a las aulas. Se doctoró cum laude con una tesis sobre el pensamiento de Maritain. En Estrasburgo obtuvo la licenciatura de Derecho Comparado. Piso la cárcel, defendió a disidentes del régimen, fundó revistas y tomó juramento al Príncipe Felipe cuando fue investido. Preside la Fundación Peces-Barba, para la defensa de los Derechos Humanos.