Oviedo, L. Á. VEGA
El repunte de las muertes de tráfico, que este verano se han doblado, pasando de seis en 2008 a once este año, se debe sobre todo a las imprudencias por parte de los conductores, según manifestó ayer el delegado del Gobierno, Antonio Trevín, durante los actos del cincuentenario de la Jefatura y de la Agrupación de la Guardia Civil de Tráfico. Trevín aseguró que un 50 por ciento de los accidentes mortales registrados este verano se debió a una velocidad inadecuada o por encima de los límites marcados. Otro cuarenta por ciento de las muertes, añadió, se produjo a consecuencia de distracciones de los conductores.
El delegado negó que los fallecimientos se relacionen con las deficiencias de las carreteras o la falta de infraestructuras, como indicaron a LA NUEVA ESPAÑA responsables de asociaciones de conductores y de seguridad vial y el senador del PP Jaime Reinares. A las críticas de éste sobre la falta de inversiones en infraestructuras, que relacionó con el aumento de muertes, Trevín respondió que no se puede exigir más gasto en carreteras y oponerse a la vez a las subidas de impuestos.
Trevín puso algunos ejemplos de exceso de velocidad registrados este verano. Un conductor fue sorprendido en la Autovía del Cantábrico circulando a 197 kilómetros por hora en un tramo limitado a 80 (accesos a Gijón). En la misma carretera, otro conductor fue «cazado» a 202 kilómetros por hora, y en el casco urbano de Ribadesella, en un tramo limitado a 50, otro fue sorprendido a 133 kilómetros por hora. Se trata de «auténticos atentados a la seguridad vial» que hay que erradicar, según el delegado del Gobierno, y que ilustran las actitudes pueden provocar los accidentes mortales.
Trevín aportó otros datos sobre los siniestros con fallecidos registrados en Asturias este verano. Cuatro de cada cinco se produjeron en carreteras convencionales (no autovías) y aumentan sobre todo las muertes de motoristas. En concreto fallecieron cuatro, la mitad que en todo el año.
En cualquier caso, el delegado resaltó que lo importante es el descenso en la mortalidad que se ha producido entre 2003 y 2008, del 60 por ciento, muy por encima de la media nacional. En el primer año del ciclo fueron 116 los fallecidos, frente a los 45 de 2008. El objetivo de la Unión Europea para ese período era reducir la mortalidad a la mitad. En referencia a las críticas del PP, Trevín añadió que, si las carreteras estuviesen en mal estado, no se habría registrado esta «reducción espectacular» de las muertes.