PEDRO DE SILVA
El síndrome posvacacional, dominado por un genio al que llamaremos ELLO, es en realidad un período de lucidez. Sumergidos en el ocio se nos van soltando las costuras de la cápsula laboral, y luego las del sucedáneo de actividades-de-tiempo-libre, hasta caer en la indolencia. En ese estado descubrimos el mero goce biológico, o sea, el placer de la existencia de la vida celular, sin más, y aparece ELLO. Puede verse también como la gratitud del cuerpo por no molestarlo con esfuerzos de cualquier clase. Llegados ahí, se revela la gran verdad de que el trabajo, cualquier trabajo, es un horror, que nos aleja de ELLO, y todo lo que distraiga la actitud contemplativa de uno mismo como gestor de pura vida resulta odioso. Esa lucidez lleva incluso a ver el gusto por el trabajo como enfermedad o desvarío. El ímprobo esfuerzo preciso para devolver el genio ELLO a su botella es el famoso síndrome.