Oviedo, Antonio LORCA
La peor campaña de pesca de salmón de la historia ha repoblado de dudas los ríos asturianos. Sin saber exactamente por qué, el hecho es que las capturas de este emblemático pez han caído en picado en los ríos del Principado. Para saber a qué atenerse y conocer cuánto se puede pescar y cuántos salmones hay realmente, la Administración confía en los contadores de salmones, que, en el caso de estar bien colocados y a pleno rendimiento, permiten cuantificar cuántos de estos ejemplares hay. En la actualidad existen dos contadores, en el Eo y el Sella, y Medio Ambiente va a instalar más en los ríos Esva, Narcea, Nalón y Cares. Sin embargo, los pescadores asturianos recelan de estas medidas pues, denuncian, los contadores ya instalados o «no funcionan» o están «mal colocados».
La propia Consejería no niega este hecho y reconoce que el contador situado en el río Sella, a la altura de Caño, en Cangas de Onís, «presenta algunas deficiencias en su funcionamiento», aunque asegura que estos problemas «están corrigiéndose». Los pescadores dicen que hace dos años que no sirve para nada. Por tanto, no puede saberse cuántos salmones subieron a desovar. Lo que sí se sabe es el número de capturas. Esta temporada se pescaron 365 salmones, el peor dato desde que se toman registros de la captura de esta especie, el distintivo de los ríos del Principado.
Juan Antonio Lázaro Menéndez, gerente del grupo de desarrollo del Bajo Nalón, que ha convertido al salmón en emblema comarcal, asegura: «Para que los contadores sean útiles, tienen que estar lo más abajo posible del río para saber cuántos salmones realmente entran desde el mar». Lázaro compara el funcionamiento del contador de salmones con el cálculo de la afluencia a un teatro: «Es como si quieres saber cuánta gente entró, pero sólo cuentas a los que se sientan en el palco».
El secretario de la Sociedad de Pescadores «El Esmerillón», Juan José Peruyero, considera que el contador del río Sella «está en mal sitio, en la salmonera de Caño, donde quedan 25 kilómetros sin cubrir», lo que favorece que «quede una gran cantidad de salmones sin contar». Pero esto no es lo que más preocupa a este pescador, representante de una de las mayores entidades de aficionados de la región; lo que denuncia es que en realidad «no tenemos contadores, los que hay no funcionan y, encima, están mal situados». E insiste: «El contador instalado en el Sella lleva casi tres años sin funcionar, estuvo activo un año y ya lleva más de dos sin contar». El problema, a juicio de este pescador del río Sella, es que hay una «falta de mantenimiento» y un «abandono total por parte de la Administración».
Las mismas críticas se repiten en boca de otros reconocidos pescadores. Tal es el caso de Francisco García Marcos, «Kiko el Molinero», también pescador del Sella, que corrobora lo que dice su compañero: «De estos contadores que dicen que tienen en Medio Ambiente, hay uno a la altura de Caño que no funciona. Esta averiado y, además, en caso de que funcionase, los salmones que no pasan por esa zona no los cuenta».
No todos lo ven tan negro como estos pescadores vinculados a «El Esmerillón». Carlos González, guarda del río Eo, se muestra más optimista con el contador instalado en este río del occidente asturiano, frontera entre Asturias y Galicia. «Hará seis o siete años que está funcionando». González explica que, en este caso, la gestión la comparten las administraciones gallega y asturiana y que por ello «los datos los pasan desde la Xunta; pero la escala está situada en la parte asturiana». Pese a esta gestión compartida, este contador está dando sus resultados. De hecho, González asegura: «De los cinco o seis que hay en Galicia, éste del río Eo es el único que está funcionando». En cuanto a si está bien o mal colocado, González duda: «Eso depende, está situado en el sitio más sencillo, quizá podría haber tres contadores para cubrir más espacio, pero para este río la máquina es suficiente para hacerse una idea de los salmones que pasan». A su juicio, «no hay problema». Y añade: «Podría situarse más abajo, pero sería demasiado caro y el hecho es que contar, cuenta bien».