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Zapatero también dio a entender que subirá los impuestos a las rentas altas, pero tampoco entró en detalles. Únicamente dijo estar seguro de que «muchos españoles están dispuestos a colaborar para que haya más recursos para quien lo necesita». La intervención del presidente del Gobierno pasa por ser la más esperada en la fiesta campera de Rodiezmo, pero no es la única. De hecho, José Luis Rodríguez Zapatero llegó durante el discurso de Alfonso Guerra. Siempre ácido, siempre con su particular gracejo, que hace las delicias de buena parte de los asistentes al mitin-fiesta. «¡Da-yos duro!», le pedían desde las primeras filas al ex vicepresidente del Gobierno. También tomaron la palabra ayer el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, el secretario general de la Federación Socialista Asturiana, Javier Fernández, y los sindicalistas Cándido Méndez (UGT), José Ángel Fernández Villa (SOMA-FIA-UGT), Antonio Deusa (FIA-UGT) y Manuel López García (FIA-UGT León).
El secretario general de UGT, Cándido Méndez, fue claro y contundente en sus mensajes. El líder sindical cree, a diferencia de Vicente Álvarez Areces, que «ante esta profunda recesión no se puede decir que hay luz al final del túnel mientras haya familias en las que nadie tiene un puesto de trabajo». El dirigente ugetista juzga «necesario recuperar el diálogo social», pero también «cambiar la cultura empresarial: el proyecto de ley de la economía sostenible es una oportunidad». En opinión de Cándido Méndez, «la CEOE debe desterrar falsedades y reconocer las evidencias de la difícil situación de los trabajadores en España». El líder de la UGT dejó entrever que el Ejecutivo socialista tiene garantizada la paz social en tiempos de crisis. «El Gobierno ha encarado la crisis de manera solidaria, manteniendo la protección social». Cándido Méndez no quiso acabar su discurso sin calificar a Fernández Villa como «un dirigente ejemplar».
Guerra, que también elogió al sindicalista del SOMA, no se cortó. «El PP tiene alergia a la democracia». «Los populares, claro que son espiados, pero por ellos mismos, por el Gobierno de la Comunidad de Madrid» y «el PP confunde corrupción con inquisición» fueron algunas de las «perlas» dedicadas al principal partido de la oposición. En su intervención también lamentó que «el pensamiento progresista en los últimos 40 años ha cedido a la ola conservadora por la influencia de los gobiernos de Reagan y de Thatcher».
Al final, todos entonaron «La Internacional». La ministra Bibiana Aído, Leire Pajín, Guerra y los sindicalistas, puño en alto; Areces, Javier Fernández y Zapatero, no.