Oviedo,
El Parque Nacional de Picos de Europa, único catalogado como tal entre todas las áreas protegidas de la región, ha recibido este año 17 solicitudes para la realización de proyectos dentro de la convocatoria de ayudas a la investigación 2009 que realiza el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM).
El MARM convoca estas ayudas desde 2002 y en todas sus ediciones ha habido grupos investigando en el Parque de Picos de Europa.
Como ha indicado en declaraciones a Efe el director de la Junta del Parque, Miguel Menéndez, estas investigaciones aportan conocimientos nuevos que se utilizan para mejorar aspectos de la gestión y administración del territorio que conforma el parque.
La convocatoria que realiza el Ministerio, cuyo plazo para este año se cerró el pasado julio, está dirigida a empresas públicas y privadas, universidades y otras entidades que cuenten con departamentos de investigación, y son éstos quienes deben presentar las solicitudes especificando en qué parque de la Red quieren llevarlo a cabo.
En esta edición han sido 17 los proyectos que han solicitado trabajar en el entorno de Picos.
La resolución a cerca de cuales de ellos serán los elegidos se realiza teniendo en consideración dos criterios: por una parte se tiene en cuenta su interés científico, que debe tratar una temática acorde con las líneas prioritarias de la convocatoria, y por otro el interés que el estudio pueda tener para el propio parque y su entorno.
En la presente edición, los proyectos podían estar relacionados con los recursos y elementos de medio natural, el cambio global, la conservación de especies endémicas, amenazadas, e indicadoras, con los métodos y herramientas de evaluación, diagnóstico y seguimiento de las mismas.
También eran válidos los trabajos sobre impacto y seguimiento de plagas y enfermedades y medidas de control de especies invasoras, contaminación física y química, restauración ecológica y recuperación de la biodiversidad y contexto social, demográfico, cultural y educativo dentro del área de acción del parque.
Desde el inicio de las ayudas en 2002 Picos ha recibido cinco grupos de investigación.
Estos han desarrollado trabajos relacionados con la diversidad de los líquenes en el entorno del parque, estructura genética y modelo de dispersión de los vertebrados para su evolución y conservación, evolución climática y ambiental desde el último glaciar, geoindicadores de alta montaña y cambio global y diversidad genética del desmán ibérico.
Menéndez ha señalado que estas investigaciones aportan conocimientos que pueden ser decisivos a la hora de administrar el parque y que, debido al coste que suponen, no siempre es posible llevar a cabo trabajos de este tipo con el personal de Picos.
La utilidad de los estudios puede ser inmediata, explica.
Si por ejemplo se constatan diferencias genéticas entre las truchas que habitan en el parque y se aprecia que programando actividades de barranquismo en ríos se van a ver afectadas, se opta por no permitir entretenimientos de este tipo en favor de mantener la diversidad genética de los peces.
En ocasiones los trabajos realizados no tienen una repercusión inmediata, es el caso de los líquenes, estos organismos son indicadores de contaminación o de variaciones ambientales, por lo que saber cómo se distribuyen en el parque y si varían con el paso del tiempo aporta información sobre la evolución del territorio y permite tomar medidas al respecto.
Como indica Menéndez, hay al menos tres universidades que podrían optar a desarrollar trabajos en él, pero según sus cálculos ni siquiera el uno por ciento de la investigación en dichos centros educativos se centra en el territorio protegido.
Menéndez lamenta que no se presenten más proyectos, no ya sobre la geología o biología del entorno, sino también sobre la historia, la cultura, o la diversidad lingüística en el entorno del parque, y señala que el territorio es duro, pero los proyectos de investigación siempre son bien recibidos.
(Lucía Díaz Fanjul, EFE)