Rodiezmo (León),
P. GONZÁLEZ/ J. A. ARDURA
Rodiezmo, J. A. A. / P. G.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, dará prioridad a las políticas sociales y subirá las pensiones mínimas en 2010, en una cuantía que no precisó en su intervención de ayer en la fiesta del SOMA-FIA-UGT de la campa de Rodiezmo (León), que tradicionalmente marca el inicio del curso político de los socialistas. El mantenimiento del «plan E» para el próximo ejercicio -de nuevo con 5.000 millones de euros-, la dotación de más recursos para la ley de Dependencia y el mantenimiento del «cheque-bebé» -2.500 euros por nacimiento- fueron los principales compromisos adquiridos por el jefe del Ejecutivo ayer en Rodiezmo. Sin embargo, Zapatero no hizo mención alguna a las infraestructuras pendientes en Asturias y sólo se comprometió, previa petición del líder sindical José Ángel Fernández Villa, a respaldar el «carbón autóctono» e impulsar durante la Presidencia española de la Unión Europea, en el primer semestre de 2010, el reglamento de las ayudas a la minería, que toca renovar el próximo año.
Los anuncios de Zapatero sobre la evolución de las pensiones para el próximo ejercicio se han convertido en un «clásico» de la apertura del curso político en Rodiezmo. Zapatero, que ayer llegó a la fiesta minera «escoltado» por la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, y por la secretaria de organización del PSOE, Leire Pajín, no dio tantos detalles como en años precedentes. La crisis aprieta, y la caída de ingresos, más. Se limitó a garantizar que «las pensiones mantendrán su poder adquisitivo y las mínimas ganarán poder adquisitivo, como ha sucedido en los últimos cinco años, en los que han subido un 30 por ciento». A renglón seguido avanzó que también crecerá el salario mínimo interprofesional. Pero no concretó los porcentajes de subida en ningún caso.
El Presidente, que empezó dando las gracias a todos los presentes «por treinta años de dignidad», y en particular al líder minero José Ángel Fernández Villa, remarcó de entrada la vocación de su Gobierno por las políticas sociales, incluso en tiempos de crisis. «Estamos en un año duro y difícil. En el Gobierno hay que elegir y el cómo se elija distingue a un Gobierno y a un proyecto socialistas en una situación de grave crisis. Yo he dicho no a quienes con fuerza querían y pedían abaratar el despido y reducir los derechos de los trabajadores y he dicho sí a quienes quieren ampliar el apoyo y las prestaciones a los desempleados». Zapatero agradeció «el sentido de la responsabilidad de las centrales sindicales, algo que no han hecho otros». El Presidente no reveló en la campa leonesa, donde recibió el saludo cariñoso de su padre, Juan Rodríguez García-Lozano, ninguna iniciativa novedosa contra la crisis, aunque precisó que su Ejecutivo ha impulsado «más de un centenar de medidas». Y dio alguna pista de por dónde irán las políticas de su Gobierno, especialmente las destinadas a empleo y protección social. En 2010 dará continuidad al «fondo E», conocido como «fondo Zapatero», «con 5.000 millones de euros» destinados a los ayuntamientos, y la paga de 420 euros será para quienes hayan dejado de tener ingresos desde el pasado 1 de enero. Abogó por un cambio de modelo productivo «a través de la ley de Economía Sostenible». Y anunció que «habrá más recursos para ley de Dependencia», para las becas de estudios y que se mantendrán los 2.500 euros para el fomento de la natalidad. «La política social se mantendrá pese a la crisis», comprometió el Presidente ante los miles de presentes en Rodiezmo, donde pudo oírse un rotundo «¡No nos falles!», dirigido a Zapatero.
Su discurso crecía en intensidad a medida que pasaban los minutos: «Somos un país fuerte, volveremos a crear empleo», aseguró. De lo que no habló Zapatero ayer fue de grandes obras del Estado en Asturias ni del peaje del Huerna, como pretendían PP e IU. Ni palabra. La única concesión a la región llegó en respuesta a una petición de José Ángel Fernández Villa para que apoye el carbón asturiano y el mantenimiento de las ayudas europeas al carbón durante la Presidencia española en la UE. «Ten la seguridad», fue la respuesta de Zapatero, seguida atentamente por el eurodiputado Antonio Masip, también presente en Rodiezmo.
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El líder del PSOE eludió entrar al «cuerpo a cuerpo» con el PP en las polémicas que han marcado el paréntesis veraniego, tales como el «caso Gürtel» y las escuchas telefónicas y el espionaje. José Luis Rodríguez Zapatero, sin embargo, no se resistió a compartir con sus correligionarios su principal deseo ante el curso político que arranca esta semana: «Espero que por una vez Mariano Rajoy piense más en servir a su país que a la crítica política». El presidente del Gobierno, en su afán por mejorar las relaciones con el principal partido de la oposición, ofertó «un gran pacto de Estado en educación y energía».
Zapatero defendió destinar más recursos para la educación porque «necesitamos más gente formada», y apuntó al fomento de una nueva política energética en aras del «cambio de modelo productivo».
«Pido al PP que, por una sola vez en esta gran crisis, se sienten a hablar y piensen en el Estado», emplazó el presidente del Gobierno a los populares. «De la crisis tenemos que salir con diálogo social y con diálogo parlamentario», planteó Zapatero, quien reprochó a la dirección del PP que «en los últimos dos o tres meses no les hemos escuchado ni una idea, ni una oferta de colaboración en esta grave crisis». Criticó el recorte de gastos que defiende el principal partido de la oposición. «Las políticas sociales son productivas, gastar en becas y dar más dinero para la ley de Dependencia no es despilfarrar. Un Estado más cohesionado socialmente es también más fuerte económicamente».
Reprochó a los populares sus mensajes negativos sobre la tardía recuperación de España respecto a otros países europeos. «Vamos a salir de la crisis como los demás, no los últimos; que nadie se frote las manos. Vamos a salir con el esfuerzo público y con la cooperación de muchos empresarios y emprendedores, y también de los sindicatos», sostuvo Zapatero.