PEDRO DE SILVA
Así se autodenomina el nuevo eje Venezuela-Irán, pero los nombres son muchas veces un conjuro frente a aquello que se odia ser. La fuerza de esos países, su capacidad para plantar cara a los poderosos del mundo, descansa de forma exclusiva en la drogodependencia de los países consumidores de petróleo. Ahora bien, aunque un drogata depende sin duda de su camello, el camello depende no menos de su drogata. O sea: sin el desafuero consumista de Occidente, sin su voracidad depredadora -la misma que está en la raíz del imperialismo-, los países productores no son nadie. Lo acabamos de ver: una caída de menos del 5% del PIB de Occidente ha tirado durante meses los precios del petróleo, y a punto ha estado de llevar a la ruina a los países productores. Así pues, hay drogodependientes consumidores y drogodependientes productores. ¿Frente independiente?: sindicato de camellos.