Oviedo, L. Á. V.
El origen del saludo con el puño cerrado en alto tiene dos milenios largos de antigüedad. El filósofo Gustavo Bueno señala que, de hacer caso a Cicerón, «era la forma en que se saludaban los estoicos», un grupo o especie de secta filosófica panteísta de la Antigüedad que buscaba la verdad y la felicidad a través del máximo desprendimiento de los deseos humanos y la huida de toda comodidad y placer. Según Bueno, el puño cerrado simbolizaría la comprensión de la verdad de los conceptos, a través de lo que los estoicos denominaban fantasía cataléptica.
Sin embargo, la apropiación de este símbolo por parte del socialismo tiene orígenes inciertos. Unos la colocan en la II Internacional, la Socialdemócrata, constituida en 1889. Según esta teoría, el puño cerrado en alto, que simbolizaría la solidaridad del pueblo oprimido, se adoptó como forma de distinguirse de los anarquistas de Bakunin, la otra corriente de la izquierda, que ponía el acento en la libertad del individuo, frente a los socialistas, partidarios de la conquista del Estado.
Otra versión del origen de la adopción de este símbolo por la izquierda se retrotrae a la Alemania de los años veinte, durante los primeros tiempos del nazismo. Los nazis habían adoptado el saludo a la romana (el brazo extendido con la palma abierta y vuelta hacia abajo) por mimetismo con el fascismo italiano. Los grupos de extrema izquierda más próximos al comunismo (y enfrentados a la socialdemocracia) habrían adoptado el puño cerrado como forma de enfrentarse al fascismo. Siguiendo esta teoría, los socialdemócratas, durante el proceso de bolchevización de los treinta, lo adoptaron como saludo antifascista.
Hay además diferentes saludos con el puño cerrado. Los socialistas lo hacen con la mano izquierda, mientras que los comunistas utilizan la derecha. En la última mitad del siglo XX, los partidos socialistas fueron relegando este saludo, al igual que «La Internacional», de forma que ahora sólo los socialistas españoles, portugueses y belgas mantienen este símbolo, aunque algún dirigente alemán y francés aún levanta el puño, pero no es un gesto unánime entre sus correligionarios. Donde aún se mantiene es en Corea del Norte, China, Cuba y las repúblicas iberoamericanas de corte bolivariano.