|
|
|
HEMEROTECA » EL TIEMPO » |
|
J. C. GEA
Impresionan, cómo negarlo, las fotos aéreas del nuevo Musel creciéndole como una gigantesca ortopedia al muñón del Cabo Torres y al viejo puerto, asimilado ya por el organismo urbano como una parte más de su cuerpo. Pero una impresión no es siempre ni necesariamente admirativa, por mucho que uno se incline ante el logro humano y técnico que ha conseguido, una vez más, conculcar ese aparente imposible metafísico: ganarle terreno al mar. Junto a ésta se suscita otra impresión que nada tiene que ver con la ingeniería, sino con el ingenio en su acepción más cercana a la maña. Porque estas demostraciones de poderío ingenieril exudan una especie de chulería que quizá se sustente en la convicción ladina de que la estética y la poética -«poesía» viene de «hacer»- acabarán eclipsando a la política y a la ética: persuadiendo al respetable de que un obrón de ese porte bien vale cualquier oscuro sobrecoste. Y no digo que no vaya a funcionar. En todo caso, y de vuelta a la metafísica, conviene no olvidar que el mayor de los puertos no es más que un puñado de arena arrojado al borde del mar.
¿qué es lo que te gusta de Asturias? y ¿qué es lo que no te gusta de Asturias? Discute nuestro borrador
Todas las fotografías de las noticias en una única página
| LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES | ||
LO ÚLTIMO |
LO MÁS LEÍDO |
LO MÁS VOTADO |
| CONÓZCANOS: CONTACTO | LA NUEVA ESPAÑA | CLUB PRENSA ASTURIANA | PUNTOS DE VENTA | PROMOCIONES | PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS| CONTRATAR |
|
|
|||||||