Gijón, J. M.
Tras conocer la decisión de Roma de que los bienes de Valdediós «han de seguir a los monjes», Gibert propuso al Arzobispado que el dinero de la comunidad «se divida en cuatro partes y pase a las tres comunidades que han recibido a un monje, y la cuarta, a la familia del oblato». El ex prior aclara que «la comunidad tenía en el banco una cantidad de dinero fruto de su trabajo y de donativos, entre los cuales figura una herencia dejada nominalmente a mi persona y que puse a disposición de la comunidad».
Los monasterios de destino de ese dinero serían el de Cóbreces (Cantabria), que acogió a Gibert; el de Sobrado de los Monjes (La Coruña), que recibió a Lawrence Curran, y uno de los de la Congregación de Casamari (Italia), que recibirá a Massimo Marianella (Cóbreces y Sobrado son monasterios de los cistercienses trapenses). El oblato era también miembro de la comunidad al ser disuelta ésta.
Respecto a los «fondos de la biblioteca y máquinas existentes», Gibert propone que también sean «destinadas a las tres comunidades, para que estos bienes continúen en bien de la familia cisterciense». El ex prior evoca que cuando los monjes llegaron a refundar Valdediós, en 1992, «no había más que los muebles necesarios para que diez personas pudieran vivir de modo conveniente; todo lo demás es fruto del trabajo de los monjes o de donativos de personas que quisieron favorecer a la comunidad».