Oviedo, Luján PALACIOS
En plenas fiestas de San Mateo, un domingo a primera hora y con una temperatura más que agradable, casi 2.400 personas se agolpan a las puertas de varias facultades del campus del Cristo, en Oviedo. No son turistas ni acuden a ningún congreso universitario: son opositores a la caza y captura de una de las tres plazas que se convocaron el pasado mes de marzo para cubrir puestos de subalterno -un puesto equivalente al de conserje- en la Junta General del Principado. Una «lotería» a la que de manera habitual se presentan centenares de asturianos, en su mayor parte en la treintena, con la vista fija en la promesa de un trabajo estable. Algo que, en los tiempos que corren, está más valorado que nunca.
La de ayer por la mañana no era la primera cita para la inmensa mayoría de los opositores que se presentaron a «probar suerte» en la convocatoria para la bolsa de empleo de la Junta General del Principado. Casi todos ellos llevan ya tiempo preparándose para alcanzar un puesto con un sueldo fijo y sin sobresaltos, bien sea en el Principado o en ayuntamientos. «No hay otra cosa, en la empresa privada casi no hay trabajo, y los puestos públicos que van saliendo están muy cotizados», señala la sierense Marta Murias.
Con 37 años, ya se ha presentado a estos exámenes en varias ocasiones, con lo que la prueba de ayer no le resultó especialmente difícil. Ochenta preguntas en una prueba psicotécnica que «hace que acabes con la cabeza un poco loca», según confesaba la joven tras el examen. Ahora, si hay suerte y pasa la primera criba, deberá afrontar un nuevo examen de desarrollo del temario. Para los que lo sorteen, habrá una última prueba que consistirá en un supuesto práctico para el puesto al que aspira. «Es muy complicado, es casi como una lotería», confesaba la joven.
En una prueba de estas características, para un puesto funcionarial de baja cualificación, se presenta muchísima gente. Sobre todo, porque como en el caso de Marta, muchos asturianos están en paro, y «no pasa nada por probar». Tal y como señalaba ayer Murias, «ves la palabra funcionario y todo el mundo aspira a ello, un trabajo estable y para toda la vida».
Otros, como en el caso de José García, de Gijón, se han especializado en presentarse a convocatorias para plazas de este tipo, allá donde surjan. García lleva preparando oposiciones año y medio, porque en la actualidad ocupa una plaza de interino y por las tardes tiene tiempo libre para estudiar. «La clave está en tener paciencia y trabajárselo mucho», relataba el joven.
A pesar de que para cada examen se matriculan, como en este caso, miles de personas, «realmente bien preparados están unos doscientos o trescientos, con lo que el número de personas contra las que te tienes que medir se reduce», sostiene José García con optimismo. En los últimos meses se ha presentado a exámenes para el Principado y para varios ayuntamientos que demandan personal funcionario. «No hay muchas opciones de trabajar en la actualidad, así que merece la pena dedicarse a preparar bien los exámenes, porque al final pueden dar su fruto», asegura García. Y si no, «siempre puedes seguir intentándolo luego».
Uno de los que acudían ayer por primera vez fue Quique Vegas, vallecano afincado en Asturias desde hace un año y aspirante a encontrar un puesto de trabajo en la región. La primera experiencia «para probar cómo va esto» se afronta, según Vegas, «con poca moral, porque hay muchísima gente que lo lleva preparando desde hace mucho tiempo y parece casi imposible sacar algo a la primera». De todas maneras, lo importante es comprobar la mecánica del examen y «a partir de ahí seguir probando en próximas convocatorias».
Paqui Jambrina, de Sama de Langreo, también se presentaba por primera vez a un examen para la Junta. Por ahora está trabajando como interina, pero no quiere cejar en su empeño hasta que saque la plaza, porque «si tienes una interinidad larga te acomodas y luego cuesta mucho ponerse a estudiar de nuevo». «Es complicado, pero merece la pena. Es el único trabajo que te permite tener una vida medianamente propia; en mi caso me presento motivada por la posibilidad de trabajar y tener un horario con tiempo libre», explicaba la langreana tras el examen. Por el momento, toca esperar. No será hasta octubre cuando se publique la lista de los aspirantes que pasan al siguiente examen, donde se abrirá otra puerta al futuro estable.