Oviedo, L. Á. VEGA
El teniente coronel Juan Bautista Martínez-Raposo, jefe de la Comandancia de Gijón, conocía desde hace dos años la peligrosidad del agente que en la tarde de anteayer, domingo, protagonizó un tiroteo en el cuartel de Villaviciosa y mantuvo como rehén a la sargento responsable del destacamento. Según la Unión de Guardias Civiles (UGC), al menos en dos ocasiones se le comunicó al teniente coronel que el agente no tenía una actitud adecuada y podía producirse un incidente. Se le pidió además que se le practicase un examen psiquiátrico puesto que su actitud errática indicaba que podía sufrir alguna patología. Sin embargo, no se actuó, según la asociación de agentes.
El guardia que protagonizó el incidente abandonó la unidad psiquiátrica del Hospital de Jove en Gijón el mismo domingo por la noche y quedó recluido en los calabozos de la Comandancia. Hoy está previsto su traslado a Valladolid, para comparecer ante el Tribunal Togado Militar número 42, que instruye las diligencias. Según fuentes de la Guardia Civil, el hombre está imputado en principio de un delito de insultos a un superior pese a la gravedad de los hechos. El guardia, de 38 años, tiene abierto otro expediente desde hace trece meses, después de otro incidente con otro agente en una sidrería de Villaviciosa. El guardia se habría dirigido a su compañero de forma insultante y amenazante, cuando éste se encontraba con su mujer y su hija.
UGC presentó una queja ante el alférez que entonces dirigía la compañía a la que está adscrito el puesto de Villaviciosa. Se abrió un expediente al agente causante del incidente, que no ha sido resuelto aún, pero también al denunciante, por no haber cursado la queja a través de su superior inmediato. Según UGC, la sargento retenida el domingo trató de tapar al agente problemático, lo que, a su juicio, ha podido ser uno de los motivos para que la situación se desbordase.
El incidente del domingo ha puesto de manifiesto las escasas medidas de seguridad que existen en el cuartel de Villaviciosa. El guardia accedió a un arma tras forzar la taquilla de un compañero. En el cuartel no hay un armero en el que se puedan depositar las armas reglamentarias de los agentes.
Tanto UGC como la Asociación de Familiares de la Guardia Civil, culparon del incidente a las malas condiciones laborales de los agentes. UGC, además, constató el fracaso del gabinete psicológico que selecciona a los futuros agentes, puesto que «hay gente joven que ingresa en el Cuerpo con problemas psiquiátricos».