Pendueles (Llanes) / Oviedo,
Emilio G. CEA / L. Á. V.
Las fuertes lluvias caídas en la madrugada de ayer a causa de una «gota fría» causaron una marea de lodo en la localidad llanisca de Pendueles, donde ocho viviendas resultaron inundadas. Los destrozos son muchos, pero sobre todo el miedo pasado por los vecinos. También se registraron pequeños argayos, caídas de árboles e inundaciones en el Oriente, Siero y Langreo. Los fuertes chaparrones registrados en el resto de España, especialmente en el Sur, dejaron dos fallecidos, un matrimonio de septuagenarios cuyo vehículo fue arrastrado por una riada en la localidad jienense de Valdeastillas. Las mayores precipitaciones se registraron en Oviedo, 42,5 litros por metro cuadrado, casi el doble que en Avilés y Gijón.
La madrugada del miércoles en Pendueles fue muy larga y para olvidar. La tremenda tromba de agua que cayó acompañada de tormenta hizo que ocho viviendas de esta localidad se inundasen por una marea de lodo que alcanzó los 30 centímetros, según el 112. Todo parecía un mal sueño. Policía local, Bomberos, Protección Civil, obreros de la empresa de la autovía encargada de las obras en este tramo y los propios vecinos de Pendueles, afectados o no, trabajaron toda la noche sin descanso para achicar el agua y el barro. Los vecinos culparon de las inundaciones a las obras del tramo Pendueles-Unquera de la autovía. Y temen que se repitan. El barrio de Verines fue una de las zonas más afectadas. A primera hora de la mañana la joven Natalia Díaz se afanaba por retirar los restos de lodo de la casa en la que vive junto a su madre. La fuerza del agua hizo reventar una tubería de desagüe que pasa por debajo de la vivienda y se llevó por delante un pequeño muro.
«A la una de la mañana nos llamó a la puerta la Policía Local. Al abrir, el agua ya entró en casa. Si no nos llegan a avisar no nos enteramos», dijo. De inmediato comenzaron a colocar arena a modo de dique. «Aún no hemos tenido tiempo para evaluar los daños, no sabemos cómo estarán los muebles», añadió. Natalia sostiene que la culpa de las inundaciones es de las obras de la autovía. «Esto ya se sabía que podía pasar. El novio de mi madre ya pidió hace meses que se desatascaran las riegas y le dijeron que no era necesario», añadió.
En la Venta, el lodo se acumuló junto a las casas. Juan González aseguró que, «al retirarse la cubierta vegetal por las obras de la autovía, el agua arrastra mucha arena y piedras, lo que satura las tuberías». La entrada al domicilio de Milagros Montoya y de su hijo Maxi Sáinz parecía una playa. Milagros, aún asustada, aseguró que el agua comenzó a entrar en casa hacia las diez y media de la noche. Amontonaron los muebles mojados en un rincón del portal. Su hijo Maxi rememoró lo acaecido. «Tengo 58 años y jamás he visto una cosa igual. La obra de la autovía hace que baje arena y tapone las tuberías. Había tanta agua que tenía miedo de que se llevase a algún bombero. Los muebles han quedado inservibles, tendremos que tirarlos», dijo este vecino de La.
Junto a la casa de Milagros, dos cuadras con material y leña, propiedad de Severiano Martín, resultaron también afectadas. En ellas el nivel del agua subió más de veinte centímetros. En la zona de los Trancos, un prado destinado al pastizal y el camino que pasa junto a él, amanecieron totalmente inundados. La depuradora situada en Cienos quedó inundada. El agua desembocó junto a la playa de Buelna.
La peor parte de las inundaciones se la llevaron dos casas situadas debajo del barrio de Verines, en un lugar denominado Pancorbo. Allí operarios de la autovía amontonaban el lodo sacado del interior de las casas. Una las viviendas es propiedad de María del Carmen Amieva, concejala del PP en Ribadedeva. Su hija Marta Pérez acudió por la mañana a la casa ante la llamada de su prima y vecina Rocío Amieva. «Entre las diez y media y las dos y media no paró de llover. La impotencia era total», señaló la joven.
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