Gijón, J. MORÁN
El nuncio apostólico de la Santa Sede ante la India y Nepal, Pedro López Quintana, se destaca ya como inminente arzobispo de Oviedo, según la mayoría de las fuentes eclesiásticas consultadas por este periódico. El nombramiento, como ya era esperado, se producirá previsiblemente en los días restantes de septiembre, con lo que su toma de posesión de la sede ovetense se producirá, salvo permiso especial, en el plazo de dos meses, antes de diciembre.
Pedro López Quintana, natural de Barbastro (Huesca) pero afincado después en Galicia, vuelve a España por la puerta de Asturias tras veinticinco años en el servicio diplomático y en la Secretaría de Estado del Vaticano. Y si regresa es por el apoyo de prominentes eclesiásticos españoles como el cardenal Antonio María Rouco Varela o el arzobispo castrense Juan del Río. En este punto, las interpretaciones conocidas por LA NUEVA ESPAÑA se dividen. Hay quienes afirman que el nombramiento es hechura directa del cardenal Rouco, del mismo modo que al arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal (CEE) se le atribuyen casi todas las designaciones episcopales de la última década en España. Sin embargo, otras fuentes aseguran que la relación de Rouco con López Quintana es escasa y fría, aunque el primero no discrepa del retorno del segundo. Según esta última perspectiva, el verdadero mentor del nombramiento de López Quintana ha sido el referido arzobispo castrense, Juan del Río Martín, que mantiene estrecho trato con el nuncio en la India desde su época de estudiantes en Roma. En cualquier caso, la opción de Pedro López Quintana se ha impuesto sobre las demás, pese a que a finales de julio se daba por casi hecho que el designado para Asturias era Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao y vicepresidente de la CEE.
Sin embargo, a comienzos de septiembre este periódico informó de que otros dos nombres acompañaban a Blázquez en la provisión de la sede ovetense. Uno de ellos era el obispo Juan José Omella, titular de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal. Y el otro candidato era Pedro López Quintana, cuyo regreso a España había sonado con intensidad meses atrás, al quedar vacante la diócesis primada de Toledo. Una vez cubierta ésta por otro arzobispo, las sedes de Valladolid y de Oviedo se mostraron como las más probables para recibir a López Quintana.
Nace en Barbastro (Huesca) el 27 de julio de 1953. Recibe de Juan Pablo II el orden sacerdotal el 15 de junio, como sacerdote de Santiago de Compostela.
Es doctor en Derecho Canónico y posgraduado en Teología Dogmática, estudios que realizó en Roma. Accedió al servicio diplomático de la Santa Sede en 1984. De 1989 a 1991 sirvió en las nunciaturas de Madagascar, Filipinas e India.
El 7 de febrero de 1998 fue nombrado asesor para Asuntos Generales de la Secretaría de Estado del Vaticano, el tercer puesto en relevancia de dicha secretaría, después del secretario de Estado y del sustituto.
El 12 de diciembre de 2002 fue elevado a arzobispo titular de Agrópoli y nuncio apostólico. El 6 de enero de 2003, Juan Pablo II le consagra arzobispo y el 8 de febrero de 2003 es nombrado nuncio ante la República de India y el Reino de Nepal.