ARTURO ROMÁN
La campera de Rodiezmo, en medio de la naturaleza, suele convertirse en un «tostaderu» implacable en la fiesta minera que cada septiembre reúne a lo más granado del socialismo. Las gorras y pañuelos con publicidad somática vuelan para cubrir las testas de los asistentes y no quemarse. Pero quemazo, quemazo, el que pillaron algunos socialistas por levantar el puño al cantar «La Internacional» y ver cómo, al día siguiente, les llovían los puñetazos dialécticos desde el PP. Y para colmo, casi tienen que pagar a la Sociedad General de Autores (SGAE) por cantar tan obrero himno.
Pero aunque está así estipulado, no pagaron. El motivo: «no podemos llegar a todos los sitios», confesaba un representante de Autores a un periódico nacional. Este año, pase. Pero para 2010, mejor será que los organizadores del festejo minero lleven lista la cartera. Están avisados: la tarifa en el caso de mítines oscila entre los 92 y los 147 euros. Con el ruido que ha hecho este año el puño el alto, en la edición que viene no se libra nadie. Que la SGAE ya sabe dónde está Rodiezmo.