Oviedo,
Agencias / Raquel L. MURIAS
La Audiencia de Cantabria ha declarado prescritos los delitos de José Pérez Díaz («Pepe, el del Popular»), el allandés que fue acusado por el Banco Popular en 1991 de apropiación indebida y estafa de 6.000 millones de pesetas. Según la Audiencia cántabra, los delitos quedan prescritos porque «deben computarse desde el año 1992, cuando se dictó el primer auto que lo declaraba en rebeldía».
La sección tercera de la Audiencia de Cantabria rechazó el recurso que planteó el Banco Popular y la Unión de Consumidores contra la decisión del Juzgado de instrucción número 3 de Santander de declarar prescritos los delitos que pesaban sobre José Pérez. De momento, el Banco Popular asegura que no ha recibido ninguna notificación de la Audiencia, con lo que «estamos a la espera de que nuestros servicios jurídicos analicen el proceso y vean si cabe recurso», explicaron ayer a este periódico fuentes de esta entidad bancaria. Sin embargo, la decisión de la Audiencia cántabra sí ha sentado bien al allandés. Pepe, el del Popular, se encontraba ayer de viaje de negocios, camino de Cuenca, cuando un amigo le llamó para informarle de que sus delitos habían prescrito. «Estoy muy tranquilo, aunque era algo que me esperaba, no puedo negar que también estoy contento», manifestó Pepe, el del Popular.
En 1991 Pepe, el del Popular, se fugó de España tras desfalcar unos 36 millones de euros. Fue uno de los grandes escándalos financieros nacionales. Por entonces trabajaba como director en una sucursal del Banco Popular en Santander, aunque ya había dirigido las oficinas de Tineo, Gijón y Aller. Hombre campechano y con don de gentes, ofrecía intereses por encima de los de la competencia, tramitaba créditos sin problemas y «ayudaba» económicamente a todo el que se lo pedía. Una inspección bancaria descubrió su «banco paralelo», al que sólo podían acceder ciertos clientes. Pepe, el del Popular, hizo una selección de 300 entre los más de 2.000 que tenía la sucursal. Una vez descubierto el truco, Pepe, el del Popular, desapareció y nada se supo de él hasta marzo de este año, cuando lo cazaron mientras intentaba tramitar un visado para entrar en los Estados Unidos. Pepe, el del Popular, llevaba una «vida paralela» en México, donde vivía bajo otra identidad. Él siempre ha defendido su inocencia y, acompañado por su abogado, el asturiano Juan Carlos Fernández, aterrizó en España en septiembre de este año. Amigos y familiares lo esperaban con los brazos abiertos. Ahora la Audiencia cántabra ha declarado prescritos los delitos y Pepe, el del Popular, es un hombre libre de cargas.