Oviedo, Raquel L. MURIAS
Los delitos de José Pérez Díaz han prescrito. Ahora sólo queda que el abogado del allandés analice la decisión de la Audiencia Provincial de Cantabria para que Pepe, el del Popular, se defienda y «cuente toda la verdad», sin temor a recursos o apelaciones.
José Pérez Díaz está deseando «tirar de la manta». Así lo manifestó ayer en declaraciones a LA NUEVA ESPAÑA, y es que «han sido muchos años con una doble vida que me asfixiaba y por eso estoy deseando contarlo todo». Pepe, el del Popular, asegura que «nunca nadie será capaz de probar que me llevé el dinero, porque no me lo llevé».
Ayer el banquero allandés, que ahora trabaja en un concesionario de coches en Castellón (Comunidad Valenciana) recibió la felicitación de más de cuarenta personas, «unos amigos y otros no tan amigos, es lo que ocurre en estos casos». Pepe, el del Popular, está tranquilo y asegura que «no hay nada que celebrar, contaba con esto». Hay quien piensa que en realidad todo estaba planeado y que Pepe tramitó ese pasaporte a sabiendas de que sus delitos ya habían prescrito en España, pero él niega con rotundidad esta cuestión. «Lo único que tenía claro es que me habían pillado y que ya no había marcha atrás», apostilla el allandés más famoso. «Los que aseguran que todo estaba pensado alimentan mi ego, pero nada más alejado de la realidad», afirmo ayer José Pérez Díaz.
El juicio por la estafa arrancó en octubre de 2004. Incluso sin estar allí Pepe, el del Popular, principal protagonista, por encima de los otros ocho imputados en el caso. Uno de ellos era un empresario considerado el testaferro de Pepe. Éste llegó a decir que el Banco Popular estaba al tanto de todas las operaciones que se hacían de forma paralela. El Banco Popular indemnizó a los trescientos afectados en la estafa. Todos ellos lograron justificar que habían entregado el dinero a Pepe. El único condenado en el proceso fue el testaferro de Pepe, el del Popular.
Ahora Pepe ha encontrado nuevo trabajo y nueva vida. Camina tranquilo por la calle, con un carné de identidad donde aparece su nombre real, del que ya casi no se acordaba tras más de una década viviendo en América huyendo de la justicia. Ahora, con la resolución de la Audiencia, está tranquilo y asegura que en cuanto su abogado le diga que tiene carta blanca para hablar destapará todo lo que pasó en la oficina del Banco Popular.
Un desfalco prescrito
En 1991 una inspección bancaria destapa la trama de Pepe, el del Popular, que había creado un banco paralelo en la sucursal que dirigía en Santander.
Afectados
Pepe, de origen allandés, seleccionó a 300 clientes entre los más de 2.000 de la sucursal y les ofreció grandes intereses por su dinero. Se calcula que estafó 36 millones de euros.
Juicio
El juicio se celebró en 2004, con Pepe en paradero desconocido. Sólo su testaferro fue condenado. Éste aseguró que la entidad era consciente de todas las operaciones.