ALBERTO MENÉNDEZ
Si alguien tenía alguna duda, quedó despejada ayer. Vicente Álvarez Areces está dispuesto a seguir encabezando la candidatura socialista autonómica en las elecciones de 2011. De ser cierto todo lo que contó ayer que hizo desde el año 1999 y que, aunque en menor medida, piensa hacer en los próximos años, a los socialistas asturianos no les va quedar otro remedio que darle una oportunidad más, la cuarta, para que el actual presidente del Principado, si fuese reelegido, alcanzase el súmmum político.
Para contar con el respaldo de la dirección nacional del PSOE nada mejor que emular al líder José Luis Rodríguez Zapatero. Y así lo hizo sin reparos en el discurso de ayer en la Junta General. Si a Zapatero la oposición le critica su excesivo optimismo respecto a la situación económica de España, ¡qué harán con Álvarez Areces! El jefe del Ejecutivo asturiano se superó a sí mismo en su visión idealista de la realidad regional y cargó contra todos aquellos que no la comparten, «aquellos que nos presentan una Asturias de paisaje gris, de aguas turbulentas y cubierta por un manto de cenizas de tierra quemada». El optimista, en palabras de Areces , «siempre tiene un proyecto; el pesimista, una excusa». Para el Presidente, por lo que se ve, no hay término medio.
La palabra «duda» no forma parte del vocabulario de Areces: «Que Asturias resiste mejor la crisis ha dejado de ser una premonición para ser una evidencia», aseguró. «Y saldrá de esta situación entre las primeras», sentenció.
No parece que después de tantos años en la política Areces vaya a cambiar su manera de gobernar y de defender públicamente sus actuaciones. La autocrítica nunca fue su fuerte. Pero en la intervención de ayer se superó. Esta bien elogiar a Barack Obama, pero compararse con él... «Afortunadamente», señaló el jefe del Ejecutivo asturiano, «el presidente de EE UU está muy lejos de aquellas teorías del capitalismo salvaje...». «Afortunadamente también», añadió textualmente, «Asturias cuenta con un Gobierno responsable y comprometido...»
Los últimos cuatro meses de la política asturiana han sido históricos, de acuerdo con lo desvelado ayer por el presidente autonómico. En ese tiempo «hemos resuelto algunos de los principales problemas que podrían afectar a la recuperación de Asturias»: tarifas G-4, horno de Arcelor, El Musel, el AVE, las grandes autovías, la financiación autonómica. Todo está arreglado, según Areces; y eso, «alejados de triunfalismos innecesarios». ¡Menos mal!
Pero a pesar de la «ambiciosa planificación» del Gobierno hay una caída de ingresos que obligará a «un fuerte ajuste» en el gasto. No le dio mayor importancia el Presidente a este recorte. Como tampoco se la dio a la siguiente frase: «Queremos gastar mejor»; o sea ¿se gastaba mal?
A Areces le gustan los debates sobre el estado de la región. Se le ve cómodo en ellos. Quizá sea eso, las ganas de enfrentarse a la oposición, lo que le lleve en ocasiones al exceso, a la distorsión.