Leiza / Oviedo,
Efe / L. Á. VEGA
Una placa recuerda desde ayer al guardia civil langreano Juan Carlos Beiro en el mismo lugar en que ETA le arrebató la vida hace siete años, cerca de la localidad navarra de Leiza. Al acto, organizado por un grupo de valientes vecinos (Leiza está en mitad de una comarca de preferencias filoetarras, como demuestra el hecho de que buena parte de sus alcaldes pertenezca a ANV), acudieron la viuda del agente, María José Rama, y sus dos hijos mellizos, Carlos y Cristina, que pronto cumplirán 13 años, así como otros familiares.
El descubrimiento de la placa, tras una misa celebrada en la iglesia del pueblo, contó con la presencia de numerosos guardias civiles; del presidente navarro, Miguel Sanz; de las consejeras de Administración Local y Desarrollo Rural y Medio Ambiente, Amelia Salanueva y Begoña Sanzberro, y de la delegada del Gobierno de Navarra, Elma Saiz.
El recordatorio, descubierto justo en el lugar donde una pancarta-bomba segó la vida de Juan Carlos Beiro, resalta que el agente murió «en defensa de la paz» y desea que sea «paloma en libertad». Un portavoz de los vecinos se dirigió especialmente a la viuda y sus hijos en un manifiesto. «Debemos pediros perdón porque el día en que mataron a Juan Carlos sólo cincuenta vecinos se atrevieron a denunciar tan repugnante acto. No había valor, el miedo lo inundaba todo y había mucho silencio cómplice», señaló. Y llamó a los dos hijos del agente a sentirse orgullosos de su padre, sin el cual muchos tendrían que haberse marchado del pueblo.
Los vecinos también resaltaron la valentía de Beiro y sus compañeros cuando decidieron retirar la pancarta (en la que podía leerse «Guardia civil, muere aquí»), en una época en que nadie se atrevía a hacerlo. También desearon que el actual clima de unanimidad contra ETA se mantenga para poner fin a una lacra que dura ya medio siglo.
María José Rama agradeció cálidamente el apoyo mostrado por los vecinos de Leiza y las autoridades. Este aniversario, al que siempre acude con sus hijos, supone para ellos revivir el dolor de aquel salvaje atentado, en el que también sufrieron lesiones un sargento y tres agentes.