Oviedo
El coleccionable «La Revolución de Octubre de 1934 en Asturias» se sitúa este fin de semana en los prolegómenos del asalto a Oviedo. El fascículo número veinte, que se entrega mañana con LA NUEVA ESPAÑA, pone el acento en lo que ocurría en el entorno de la capital del Principado durante los días 5 y 6 de octubre y en la respuesta que se registró en otros lugares más alejados del epicentro revolucionario el 7 y el 8. El capítulo se detiene específicamente en la toma de la Fábrica de Armas de Trubia, cuyos trabajadores, tal vez por un fallo de comunicación, acudieron al trabajo con normalidad el día 5 pese a que la factoría trubieca era uno de los objetivos primordiales del Comité Revolucionario. En la noche del 5 al 6, no obstante, se preparó el asalto, materializado durante la mañana con algún combate entre los insurrectos y el Ejército. Al final, muchos de los cañones que se fabricaban en la planta constituyeron un importante botín para los revolucionarios.
El eco del levantamiento llegó entonces también, según se relata en el capítulo, al vecino concejo de Teverga, donde los mineros se unieron a la revolución y acudieron a unirse a los que se habían levantado en la Fábrica de Armas de Trubia. La insurrección, «en su versión armada y violenta», había calado, sobre todo, en zonas mineras o muy próximas a ellas, pero la entrega de mañana analiza también la repercusión de las llamadas a la revolución en otros lugares más alejados.