PEDRO DE SILVA
La gente, desde las mesas de las peluquerías a las de los altos despachos, se venía pirrando por esas parejas mediáticas perfectas, tipo Brad y Angelina, o Victoria y David (Beckham). Quedan muy atrás los tiempos de las grandes parejas asimétricas y fuera de todo canon, al estilo de la que formaban hace medio siglo Catherine Hepburn y Spencer Tracy, y encima con conciencia de pecado por medio. Aquello era glamour, y no la vulgar perfección de las parejas icónicas de hoy, diseñadas por ordenador. Menos mal que ahora Harrison (Ford) y Calista (Flockhart), el gran aventurero de alto formato y la frágil ardilla urbana, con su neurosis a cuestas, tan desiguales en complexión, edad, aspecto y gustos (en sus papeles, claro), predican al orbe la gran verdad de que si no ves en tu pareja algo bien distinto de lo que eres, no llegarás muy lejos, pues bastante cansado está ya uno de uno.