Mieres / Langreo,
José A. ORDÓÑEZ
No era la primera vez que José Ángel Fernández Villa criticaba la gestión de los fondos mineros, los enormes retrasos acumulados por algunos proyectos, o los centenares de millones de euros aprobados y que, por diversas causas, permanecen sin ejecutar. Sin embargo, el altavoz mediático de Rodiezmo y el hecho de que el líder del SOMA se dirigiera directamente al presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, provocaron que el discurso del veterano sindicalista en la tradicional fiesta minera astur-leonesa volviera a colocar las partidas de reactivación económica de las Cuencas en el primer plano del debate político. «Las inversiones no han respondido a las expectativas, hay obras que están ralentizadas y la ejecución de los proyectos y recursos se dilata demasiado en el tiempo». Ése fue el desalentador panorama que pintó Fernández Villa en la pradería de Rodiezmo, para, a continuación, exigir «responsabilidades por los recursos de todos que administra el Gobierno, como los que se entregan a la banca insaciable que no acaban llegando a los trabajadores y empresas en forma de créditos».
Lo cierto es que, a pesar de la grave situación de crisis y a las numerosas dificultades específicas de las Cuencas, Asturias tiene paralizados en torno a 800 millones de euros de los fondos mineros, si se atiende a la documentación que maneja el Gobierno regional. El Ejecutivo hizo público el pasado mes de febrero diversa documentación oficial en la que se podía comprobar que, entonces, estaban paralizados 517,3 millones de euros, a los que ahora habría que añadir más de 200 de las anualidades del plan que está en vigor. Este cálculo coincide, a trazos gruesos, con el del SOMA. En junio, los dirigentes del sindicato aseguraron que todavía están sin gastar 250 millones de euros del Plan del Carbón que expiró en 2005, otros 350 millones de las dos primeras anualidades del actualmente en vigor (2006-2007) y 237 del bienio 2008-2009. Por su lado, el PP eleva los fondos paralizados a mil millones, desglosándolos así: entre 350 y 400 de proyectos correspondientes al Plan del Carbón 1998-2005, y 600 más pertenecientes a las cuatro primeras anualidades del nuevo, a razón de 150 millones por año.
Los objetivos principales de los fondos mineros, creados en 1998 al calor del primer Plan del Carbón, son propiciar un sistema económico y productivo de las Cuencas alternativo al monocultivo minero, generar empleo con respaldos económicos a la implantación de empresas, y establecer las condiciones de vida necesarias para asentar población. Diez años después, en el ecuador del segundo plan de la minería, con más de 1.200 millones de euros invertidos en actuaciones como la Autovía Minera entre Gijón y Mieres y el campus universitario de Mieres -concebido para 6.000 alumnos y a duras penas supera el millar de estudiantes-, el balance no da para tirar demasiados cohetes. Aunque también quepa la pregunta de qué hubiera sido de los territorios carboneros sin las multimillonarias partidas de reactivación y sin las controvertidas prejubilaciones, lo cierto es que, en pleno 2009, el índice de desempleo en los valles del Nalón y del Caudal es prácticamente igual que el que había en los años ochenta del pasado siglo, en plena reconversión. Alrededor de 11.000 personas están en busca de empleo, con una situación especialmente preocupante en el tramo más joven de la población activa, donde el paro ronda el cincuenta por ciento. Además, los fondos tampoco han sofocado una sangría demográfica que parece imparable. Baste un solo ejemplo: el concejo de Mieres está ya por debajo de los 45.000 vecinos, cuando hace tres décadas andaba por los 70.000.
Las Cuencas mantienen unos más que preocupantes niveles de desempleo pese a que el Plan del Carbón también recoge importantes incentivos económicos a la implantación de empresas en los territorios mineros. Sin embargo, a pesar de la presencia de firmas como Rioglass o Thyssen, la juventud de las Cuencas continúa haciendo cola en las oficinas de empleo y mirando de reojo a lo que queda de la actividad minera. Un dato: 3.400 solicitantes se presentaron a las pruebas que convocó Hunosa este año para la contratación de 150 empleados.
Inversiones
Los fondos mineros han permitido una inversión por encima de los 1.200 millones de euros. De acuerdo con la documentación del Principado, habría en torno a 800 millones de euros de partidas aprobadas y sin gastar.
Objetivos
Pese a las millonarias inversiones, las Cuencas tienen unos índices de desempleo similares a los de los años ochenta del pasado siglo. Además, los fondos tampoco han taponado la sangría demográfica de los territorios mineros.