FRANCISCO G. BUENDÍA
CONSEJERO DE
INFRAESTRUCTURAS
Sé que mi compañero y amigo, el diputado socialista Benigno Enríquez, me perdonará el descarado plagio con el que titulo este intento de aclaración, sobre todo, porque lo hago con el mismo convencimiento con el que él lo formuló en el Pleno de la Junta General del Principado de Asturias y con la misma intención: sabemos que los planes de la minería del carbón y del desarrollo alternativo de las comarcas mineras -los conocidos como fondos mineros- son un tema abstruso, de difícil explicación, como fue difícil su gestación y lo es su gestión; son objeto de debate apasionado, por la trascendencia, repercusión económica, interés social e importancia política de las obras que de su aplicación se derivan; son un asunto, en fin, tan difícil de entender como fácil de tergiversar o de manipular.
Por ello, y ante la interpelación urgente formulada por el Grupo parlamentario Popular, comparecí con armas y bagajes el pasado día 1 ante el Pleno de la Junta General del Principado, siendo aquéllos el listado de obras que, ejecutadas con fondos mineros, son responsabilidad del Principado de Asturias; y, dentro de ellas, las infraestructuras que se proyectan, licitan y adjudican desde la Consejería que me honro en dirigir, todo ello a fecha actual de finales de septiembre.
Pues bien? pretensión inútil. Por un lado, y como adelantaba el ya citado Benigno Enríquez, porque estoy seguro de que el diputado señor García Cañal volverá a insistir sobre nuestros supuestos incumplimientos, paralizaciones, ineficacias y las subsiguientes pérdidas multimillonarias derivadas de todo ello. Y por otro, porque, a pesar del esfuerzo hecho en la clarificación de los datos, su reflejo en prensa al día siguiente sigue insistiendo en cifras negativas que no se corresponden, en absoluto, con la realidad.
Por ello, y apoyado no tanto en el ejercicio de un derecho de réplica como en el deber de aclarar a la ciudadanía la realidad de los hechos, me gustaría simplificar mi intervención ante el Pleno de la Junta General del Principado de Asturias en torno a unas pocas ideas, tan sencillas como fáciles de contrastar:
En primer lugar, y recordando los viejos tiempos de «Barrio Sésamo» (donde aprendimos conceptos tan importantes como cerca-lejos, arriba-abajo, gobierno-oposición), establecer la diferencia entre una obra paralizada y otra en ejecución. Paralizada es la que o no se ha iniciado -por falta de presupuesto- o se ha detenido, una vez iniciada, por la misma razón. Pues bien, de ésas no hay ninguna entre las que debe llevar a cabo el Gobierno del Principado de Asturias con cargo a los fondos mineros.
Una obra en ejecución, por el contrario, es la que está en cualquiera de las fases que abarcan desde la redacción del proyecto hasta su certificación final, liquidación y abono, pasando por la tramitación ambiental, licitación pública, adjudicación o expropiaciones, entre otras fases, algunas de ellas de enorme complejidad técnica en una región con la orografía y los valores naturales del Principado de Asturias. Pues bien, en alguna de esas fases -y mayoritariamente en fases avanzadas, como desgrané en mi intervención, proyecto a proyecto- se encuentran todas nuestras obras que se apoyan en la financiación con fondos mineros. Parece fácil de entender ¿verdad?
El siguiente concepto es igual de simple para cualquier asturiano o asturiana que no pague por adelantado en los restaurantes o al fontanero antes de que le acaben la obra del cuarto de baño? o a la cajera del supermercado antes de entrar a hacer la compra. Porque el Principado de Asturias tampoco paga hasta que recibe las obras, hasta que se certifica su ejecución, lo que no quiere decir que ese dinero -presupuestado, licitado, adjudicado, es decir, dispuesto- esté paralizado o perdido en una especie de limbo de difícil ubicación.
Sentadas estas mínimas bases, para cuyo entendimiento hace más falta buena voluntad que luces, las cantidades mil millonarias con las que se pretende escandalizar al conjunto de la ciudadanía -y en especial a la de las comarcas mineras- se reducen a los 158 millones del plan 1998-2005 que quedan pendientes de pagar en obras de todo el Principado de Asturias que se están ejecutando y que se pagarán cuando se terminen. Por otro lado, en una cuestión estrictamente de competencia de la Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio e Infraestructuras, como son las infraestructuras del transporte, está comprometido el 100% del convenio, es decir, que no hay ni un solo proyecto pendiente de licitación. Finalmente, en materia de carreteras tenemos finalizados 14 convenios por importe de 366,8 millones de euros (el 74,7%) y en ejecución los 4 restantes, de los que tan sólo están pendientes de pago 67 millones (y de los que a 31 de diciembre gastaremos 30). Si a mí me menguase tanto algo al cocerlo, estaría francamente preocupado.
Para el Plan 2006-2012, y en proyectos de todo el Principado de Asturias y no sólo de esta Consejería, quedan por gastar 228 millones, tres años por delante, muchas necesidades por cubrir, unos equipos técnicos capaces y una fluida relación con los ayuntamientos asturianos y la Administración General del Estado, todo lo cual garantiza la perfecta y completa ejecución de los fondos.
Así lo han acreditado tanto los sindicatos mineros como la Asociación Comarcas Mineras (Acom) al valorar positivamente el acuerdo de evaluación del plan 1998-2005, que se realizó hace poco más de un año, plan que supuso una inversión superior a los 1.600 millones de euros y la creación de más de 5.000 empleos directos, a sumar a los indirectos generados durante la ejecución de los proyectos.
Podemos quedarnos con estos datos, estas cifras y, lo que es más importante, las realidades que se van plasmando día a día en las comarcas mineras, o con estridencias como las del cabeza de lista del PP, don Ovidio Sánchez, que, visitando recientemente las obras del tramo Corigos-Cabañaquinta, denunciaba, una vez más, la paralización de una obra de los fondos mineros, mintiendo sobre la paralización e ignorando -y no sé qué es peor en este caso, si la mentira o la ignorancia rampante- que esa obra se financia con cargo a los Presupuestos del Principado de Asturias y no a los fondos mineros.
Léannos, pues, y saquen sus propias conclusiones.