ALBERTO
MENÉNDEZ
Los dirigentes del PSOE y del PP, tanto aquí como en Madrid, hace ya tiempo, desde el mismo día en que se conocieron los resultados de las elecciones autonómicas de mayo de 2007, que apuestan por renovar sus cabezas de cartel en Asturias. Pero no lo tienen fácil, aunque tanto unos como otros insisten en que los cambios son obligados.
Los máximos responsables de la Federación Socialista Asturiana son conscientes de que Vicente Álvarez Areces va a intentar por todos los medios repetir como candidato. Primer obstáculo en el camino de la renovación. Segundo: su sustituto in péctore, el secretario regional del partido, Javier Fernández, no mueve ficha, permanece enrocado en su cargo del partido sin aparentes ambiciones gubernamentales. Una apatía que preocupa en el PSOE y que sirve para que ya se especule con candidatos alternativos, caso del delegado del Gobierno, Antonio Trevín, e, incluso, con Fernando Lastra.
En el PP tienen déficit de posibles números uno. Ovidio Sánchez no quiere, pero a lo mejor su voluntad sola no basta. Oviedo y Gijón se vigilan sin dar nombres y una y otra vez sale a relucir el nombre de Francisco Álvarez-Cascos. Aquí sí parece claro que la decisión final la tiene Rajoy.