Oviedo
El presidente del Principado de Asturias, Vicente Álvarez Areces, anunció ayer la celebración de dos cumbres «en los próximos meses», una con Galicia y otra con el País Vasco, tras mantener sendos contactos con los presidentes de ambas comunidades, Alberto Núñez Feijóo y Patxi López, en Bruselas, adonde asistió al Comité de las Regiones. «Vamos a hacer una cumbre con el País Vasco y otra con Galicia en los próximos meses para identificar problemas comunes y buscar soluciones comunes, cooperando», afirmó Areces.
El presidente del Principado apuesta por intensificar las relaciones con autonomías como Galicia, como Castilla y León, Cantabria o el País Vasco. «Estamos en un territorio muy influenciado, con "hinterlands" similares; por ejemplo el hinterland del puerto de Gijón abarca a Castilla y León y los territorios limítrofes», comentó el presidente. Asimismo, reseñó que Asturias reivindicará solidaridad a la Unión Europea «desde la posición de una región en transición». El jefe del Gobierno regional defiende que las regiones que tienen características similares y están en espacios geográficos identificados, como el arco atlántico, tienen que tener «cada vez más relaciones bilaterales».
«En los Open Days y las reuniones que están teniendo lugar de los grupos de cada formación política europea hay dos asuntos sustantivos: el primero, cómo tienen que reaccionar las regiones ante la crisis y qué papel tienen que jugar en estas políticas europeas y, el segundo, el reto ante el cambio climático, sobre el que próximamente habrá una cumbre mundial», manifestó Areces.
«Aunque todo el mundo coincide en que ante una crisis global se necesitan respuestas globales, esas respuestas hay que trasladarlas a los territorios, y tienen que tener una coherencia interna», sostuvo el presidente asturiano. En opinión de Areces, «las regiones no pueden hacer por su cuenta estrategias independientes sin tener en cuenta lo que hace el país miembro, la UE o el G-20».
El presidente del Principado entiende que España debe aprovechar la presidencia de la Unión Europea, a partir de enero, «para situar en una posición de liderazgo marítimo a las cuencas y subcuencas marítimas del arco atlántico, como han hecho anteriormente las regiones del Báltico».