ANTONIO TREVÍN LOMBÁN
«Los asturianos, además de
escépticos, somos sinuosos
y así nos va»
Xuan Bello
El avance de las obras que posibilitarán la conexión por Alta Velocidad ferroviaria entre Madrid y Asturias supone una razón poderosa para hacer frente a los defectos denunciados por el gran escritor asturiano Xuan Bello: la sinuosidad y el escepticismo.
La variante de Pajares, con sus dos túneles de cerca de 25 kilómetros, los séptimos más largos del mundo, pero mucho más complejos, geológica y constructivamente, que la mayoría de los que le preceden en longitud, nos ahorrará definitivamente la sinuosidad del actual trazado por Pajares. Y la disminución progresiva del tiempo de viaje ferroviario entre Oviedo y Madrid, hasta alcanzar la mitad del que habíamos tenido tradicionalmente, logrará, estoy seguro, vencer nuestra sensación de aislamiento y nuestro innato escepticismo respecto a la posibilidad de superarlo.
Al debate general sobre el tema se ha sumado ahora el particular relativo a la velocidad que alcanzarán los trenes AVE que nos transporten a Madrid. ¿Será similar al resto de la red española de Alta Velocidad o tendremos trenes más lentos?
Antes de llevar a cabo cualquier comparación se hace necesario señalar algunos enunciados que, aunque parezcan obvios, finalmente no lo son tanto.
El tiempo de viaje es el factor más relevante, por encima de cualquier otro, comercialmente hablando, a la hora de competir entre ciudades. Y debe señalarse que, en nuestro caso, el tiempo de viaje en «términos absolutos» del tramo Madrid-Oviedo será inferior al tiempo de viaje entre Madrid-La Coruña, Madrid-Santiago, Madrid-Barcelona o Madrid-Málaga.
Cuando hablamos de tiempos de duración competitivos en trayectos del AVE nos estamos moviendo en franjas entre las 2.15 horas y las 3.15 horas, aproximadamente. La relación de costes, respecto a los beneficios para la población, en dicho abanico, son siempre positivos.
Es necesario señalar, también, de dónde partimos. En el año 2007, antes de la puesta en marcha de la línea Madrid-Valladolid, estábamos en tiempos superiores a 5.30 horas, y en la actualidad estamos entre 4.32 y 4.40 horas. Esta rebaja produjo un incremento espectacular de viajeros entre Asturias y Madrid al disponer de tiempos de viaje que ya son competitivos con la carretera y de manera notoria con el medio aéreo, como lo demuestra el hecho de que, por primera vez en décadas, en el pasado mes de agosto fueron superiores los 44.500 viajeros entre Madrid-Asturias por ferrocarril a los viajeros que hicieron por vía aérea dicho trayecto.
Los tiempos de viaje de Madrid a Asturias se seguirán acortando en función de la entrada en servicio de los túneles de Pajares, para el año 2012, que dejarán el trayecto en 3.35 horas y seguirán reduciéndose con la entrada en funcionamiento de la línea Valladolid-León, la terminación del soterramiento en las ciudades de León, Palencia y Valladolid y la continuación de la red de Alta Velocidad entre León y La Robla y entre Pola de Lena y Gijón. Todo ello en obras o en tramitación.
Pero volvamos a la velocidad, aunque vuelvo a insistir que, a mi juicio, lo importante, para quien utilice el tren como sistema de transporte a Madrid, son los tiempos de duración del viaje.
Permítaseme la licencia de recordar mis tiempos de maestro rural. La velocidad es parámetro que depende del espacio recorrido y el tiempo empleado. La fórmula «v = e/t» sigue siendo precisa, pero siempre que utilicemos parámetros homologables.
No son lo mismo los 80 kilómetros de la autopista del Huerna, sinuosos y con pendientes pronunciadas, que los mismos kilómetros en autopistas castellanas, rectas y llanas. Y respecto a la velocidad, la media del viaje, desde Madrid hasta Oviedo, varía bastante si lo hacemos de un tirón o si paramos a repostar en Las Chimeneas y a comer en Benavente.
No podemos comparar, con un mínimo de rigor, las velocidades medias de los AVE directos entre Madrid y una serie de ciudades españolas con las de los trenes que llegarán a Asturias parando en Valladolid, Palencia y León, previamente.
Dicha comparación nunca podrá ser indicativa de la calidad de nuestro tren AVE.
Hasta tal punto que al analizar, con parámetros mucho más cercanos a la realidad, diversas líneas AVE con paradas con las futuras asturianas vemos que las nuestras resisten, muy razonablemente, la prueba del algodón.
Es más, no debemos descartar que, una vez terminado todo el corredor Madrid-Oviedo, la demanda exija que alguno de los trenes AVE haga el trayecto entre Asturias y Madrid sin paradas, lo que reduciría el tiempo de recorrido por debajo de 2.35 horas y, por tanto, la velocidad media se situaría significativamente por encima de los 176 kilómetro por hora.
Pasó con el primer trayecto AVE Madrid-Sevilla, que bajó de cerca de las 2.50 horas, con paradas y la tecnología de aquel momento, a las 2.20 horas actuales, en sus trayectos directos.
En realidad, cinco son las variables que influyen en la velocidad de los ferrocarriles AVE: la potencia de las locomotoras, el sistema de señalización (ERTMS), la velocidad máxima establecida para cada país, que en nuestro caso es de 300 kilómetros por hora, fundamentalmente por razones medioambientales, las condiciones de explotación y las características del trazado. De ellas, sólo las dos últimas pueden establecer diferencias en la velocidad, ya que las tres primeras serán iguales para toda España.
Las condiciones de explotación o, lo que es lo mismo, si el servicio es directo o con varias paradas ya lo hemos analizado.
Las características del trazado, es decir, el radio de desarrollo de las curvas, la pendiente, las condiciones de circulación en viaductos, los túneles? determinan la acusada singularidad de la línea AVE asturiana, la más compleja y costosa desde el punto de vista constructivo de todas las existentes.
Entre La Robla y Pola de Lena, de los 49,7 kilómetros totales, más de 39,7 son de túneles y 1,7 kilómetros de viaductos (el 83,3% del trayecto). Está aún por fijar el número de kilómetros de túnel que tendrá el tramo que resta de Pola de Lena hasta Oviedo. Su influencia en la velocidad media es, sin embargo, relativa, porque se limita a que la velocidad máxima, en dichos trayectos, no podrá superar los 250 kilómetros por hora, por razones de seguridad.
No obstante, lo dicho, debe quedar claro que las estructuras ferroviarias que se están construyendo, o ya lo están, están proyectadas para una velocidad máxima de 350 kilómetros por hora. También para el trayecto Madrid-Asturias.
En resumen, tendremos un AVE con una velocidad media análoga al conjunto del resto español. Y lo iremos experimentando gradualmente, con un salto cualitativo, muy importante, en 2012, cuando desde Oviedo nos pongamos en Madrid en 3.35 horas.
Y las tendremos gracias a la prioridad política que el actual Gobierno socialista del presidente Zapatero ha dado a las cuantiosas inversiones que precisa.
Cada kilómetro de Pajares exigirá una inversión de 50 millones y desde La Robla a Gijón el presupuesto superará el necesario para unir, a través de la Autovía del Cantábrico, Portugal con Francia.
Y todo ello realizado con estudios geológicos complejos y avanzados y con novedosas técnicas constructivas desarrolladas por la Universidad de Oviedo y por consultorías y empresas españolas, lo que debe llevarnos a un cierto y sano orgullo asturiano y español.
Trayecto
Madrid-Sevilla
Madrid-Málaga
Madrid-Huesca
Madrid-Barcelona
Madrid-Oviedo
Distancia
471 km 6 trenes diarios con paradas
512 km 4 trenes diarios con paradas
391 km 1 tren diario con parada
628 km 6 trenes diarios con paradas
455 km ¿? trenes con parada
Tiempos
2.35 horas 182,32 km/h
2.55 horas 175,54 km/h
2.15 horas 173,77 km/h
3.24 horas 184,71 km/h
2.35 horas 176,12 km/h
Velocidad