Oviedo, Luján PALACIOS
Los tres cazadores para los que el fiscal pide un año de cárcel por matar a golpes a un perro grifón de cuatro meses en Lena, por una supuesta venganza a otro cazador, negaron ayer ante el juez los hechos y aseguraron que la muerte del animal fue «un accidente».
Según relataron los acusados en el juicio, que se celebró ayer en el Juzgado de lo penal de Oviedo, en la mañana del 10 de noviembre de 2008 recogieron a un perro que encontraron extraviado en la orilla de la carretera. Los hombres reconocieron que volvían de pasar una noche de fiesta y que habían bebido más de la cuenta. Uno de los acusados relató cómo recogieron al cachorro, lo metieron en el coche y se lo llevaron a casa, con la intención de localizar al dueño después de dormir un poco para devolverle al animal.
Siempre según su testimonio, el perro comenzó a aullar y ladrar mientras los acusados dormían, motivo por el cual uno de ellos, según su propio relato, se asomó por la ventana y lanzó una maceta desde el primer piso para asustarle, para que así dejara de hacer ruido. La mala suerte, siempre según este acusado, quiso que el tiesto le cayera al can encima de la cabeza. Como quedó malherido, el hombre relató que lo golpeó para rematarlo y «acabar con su sufrimiento».
Este acusado indicó además que los otros dos hombres no tomaron parte en la muerte del animal, y que él había bebido en exceso. Mostró su «profundo arrepentimiento». Asimismo, negó tener problemas con el propietario del animal, por lo que en ningún caso se habría producido una venganza, según la versión del principal acusado.
El fiscal pide un año de cárcel para los tres hombres, así como dos años de inhabilitación especial para el ejercicio de profesión, oficio o comercio con animales y una indemnización de 2.500 euros al propietario del animal.
Según el escrito de acusación del ministerio público, en cambio, los tres habrían cogido al cachorro, propiedad de J. A. Z. T., cuando participaba en una cacería de la Sociedad de Cazadores y Pescadores de Lena. Después, supuestamente, lo habrían llevado a una vivienda en Carraluz, donde le dieron muerte propinándole múltiples golpes para vengarse así de su dueño por haberles denunciado desde la guardería de la Sociedad de Cazadores de Lena. El animal sufrió la fractura de seis costillas, laceración pulmonar grave, fractura de cráneo y varias fracturas en las articulaciones.