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Los hechos

El enajenado «Lute» de Ibias

El huido que hirió a cuatro guardias civiles en Villardecendias padece una grave enfermedad mental, según su abogado

 
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Estado en el que quedó el vehículo.
Estado en el que quedó el vehículo. 
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Cangas del Narcea,

Pepe RODRÍGUEZ

El huido que tuvo en jaque a la Guardia Civil en Ibias entre la tarde del pasado jueves y la madrugada del sábado e hirió con un machete de carnicero a cuatro agentes al ser detenido ya está en la cárcel. La juez suplente del Juzgado de Cangas del Narcea, Alicia Gutiérrez del Campo, decretó el auto de prisión provisional comunicada y sin fianza en la mañana de ayer tras tomar declaración al detenido. E. C. H., de 28 años y natural de Burgos, salió del Juzgado custodiado por agentes de la Benemérita y tapado con una chaqueta.

El abogado de la defensa, Pedro Menéndez Prieto, ha presentado un recurso inmediato contra la decisión judicial de enviarle a prisión. Menéndez Prieto asegura que su defendido «sufre una enfermedad mental grave», algo que también puso de manifiesto el médico forense en el reconocimiento que se llevó a cabo en el propio Juzgado. «Por eso entiendo que este hombre no puede ser imputado, pues no es dueño de sus propios actos». En defensa de su cliente, Menéndez Prieto también destacó que «es un hombre adulto cuyos únicos antecedentes son por alcoholemia, algo común a gran parte de la población», y por lo tanto «no es un delincuente habitual».

Por todo ello, entiende que el incidente del pasado fin de semana obedece a un brote de su enfermedad y, por lo tanto, no tiene sentido que se le impute ningún delito. «Lo que procedería, en todo caso, es su internamiento en un centro hospitalario y no penitenciario», aseguró el letrado. Además, el abogado defensor asegura que «gran parte del atestado policial no es creíble ni razonable, hay pasajes del relato de los hechos que no se sostienen».

El caso de E. C. H. trajo de cabeza a buena parte del suroccidente asturiano durante un par de días. El detenido había intentado robar un quad en el pueblo de Bustelo (Ibias) el pasado jueves y salió huyendo perseguido por la Benemérita. Tras ocultarse de los agentes, consiguió hacerse con uno de los vehículos que le perseguían, con el que huyó hasta el núcleo de Villardecendias. En este pueblo despeñó el todoterreno de los agentes por un barranco y desapareció. La Guardia Civil puso entonces en marcha un gran operativo de búsqueda del protagonista de esta huida al estilo de aquellas míticas de «El Lute» en el que participaron unos cuarenta efectivos, con patrullas de Cangas del Narcea, Degaña e Ibias, la Unidad de Seguridad Ciudadana de Oviedo, patrullas del Seprona, perros adiestrados y un helicóptero. Durante todo el viernes peinaron la zona, pero fue en vano.

El fugitivo no se encontraba al raso en el monte, sino al calor del hogar en una de las viviendas de la localidad de Villardecendias que en aquel momento se encontraba vacía. El hombre aprovechó la oscuridad para romper la cerradura de una cuadra en Villardecendias y colarse en ella. Allí intentó hacer un fuego, pero decidió que era mejor asaltar una casa, y así lo hizo. Rompió la puerta de casa El Truito y se acomodó en ella cual dueño y señor: se duchó y se afeitó en el baño, se puso un pijama de la dueña de la casa, se hizo la cena en una sartén, se bebió una cerveza y una Coca-Cola e, incluso, se fumó un puro.

Entre tanto, llegaron a la casa los propietarios, dispuestos a pasar el fin de semana. Alertados por los vecinos de que algo raro pasaba, pues habían visto salir humo por la chimenea, llamaron a la Guardia Civil.

La detención del fugado fue ardua: cuatro agentes resultaron heridos por los cortes que les infligió con un machete de carnicero que E. C. H. cogió en la casa en la que se atrincheró. Finalmente pudo ser reducido y trasladado a los calabozos de la Guardia Civil de Cangas del Narcea. Ayer ya durmió en la cárcel.

Escapada

El detenido escapó de la Guardia Civil tras una persecución en la que intentó echar a los coches patrulla de la carretera. En un descuido, se hizo con uno de los vehículos y lo tiró por un barranco.

Destrozos

El coche patrulla fue a parar al fondo de un barranco de difícil acceso. Para sacarlo fue necesaria la intervención de una grúa de grandes dimensiones y en la tarea se empleó cerca de un día entero. El vehículo resultó siniestro total.

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