PEDRO DE SILVA
Todo personaje es un replicante de otro anterior, éste de otro, y así. Sin falta de que Saramago lo sentencie, cada vez está más claro que el cuatrisílabo Berlusconi es un replicante del cuatrisílabo Mussolini, si bien en un entorno, por ahora, democrático. Ese afán plebiscitario, esa actitud y aptitud teatrales, ese desdén incluso naïf hacia cualquier forma de legalidad, ese cuerpo enterizo, con el centro de gravedad bajo, y, en fin, esa creencia firme de ser el gran macho de la etnia, hacen de Berlusconi una réplica inconfundible, fruto en parte, tal vez, de una voluntad imitativa. En España nuestro fascismo particular fue otra cosa: mucho más complejo, equívoco, paciente, adaptable y perverso. Es decir, Franco era bastante más tortuoso y zorro que Mussolini, y por tanto menos fácil de imitar. Gracias a eso pasará tiempo hasta que surja un replicante, lo cual es muy de agradecer.